Demanda contra OpenAI reabre debate sobre la responsabilidad de la inteligencia artificial en actos violentos
El caso incrementó la presión sobre las compañías tecnológicas y reactivó la discusión sobre los límites de la inteligencia artificial, la moderación de contenido y la responsabilidad legal de las plataformas digitales frente a posibles daños causados por sus sistemas.
Miami / Redacción Panas en Utah.- Una demanda presentada en Estados Unidos colocó nuevamente a la inteligencia artificial en el centro del debate público y judicial. La viuda de una de las víctimas del tiroteo ocurrido el año pasado en la Florida State University acusó a OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, de contribuir al ataque mediante respuestas suministradas al presunto autor de la masacre.
La demanda sostiene que el chatbot proporcionó información relacionada con horarios de mayor afluencia en el campus universitario, lugares estratégicos para encontrar víctimas y recomendaciones sobre armas y municiones. Según las autoridades, el sistema también respondió preguntas vinculadas al posible impacto mediático que podría generar un ataque con víctimas menores de edad.
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El caso gira alrededor de Phoenix Ikner, estudiante de 21 años señalado por las autoridades como responsable del tiroteo registrado en abril de 2025 en Tallahassee, Florida. El joven enfrenta cargos por asesinato en primer grado y múltiples acusaciones de intento de homicidio. La fiscalía adelantó que solicitará la pena de muerte.
La demanda federal fue presentada por Vandana Joshi, esposa de Tiru Chabba, una de las dos personas fallecidas durante el ataque. Chabba trabajaba como vicepresidente regional de la empresa Aramark Collegiate Hospitality y tenía 45 años. El otro fallecido fue Robert Morales, coordinador de comedores universitarios de la institución.
Joshi afirmó que OpenAI priorizó sus beneficios económicos sobre la seguridad pública y aseguró que la empresa debió incorporar mecanismos de protección capaces de alertar a las autoridades ante conversaciones relacionadas con posibles ataques violentos.
Por su parte, OpenAI rechazó las acusaciones y negó cualquier conducta indebida. La compañía sostuvo que ChatGPT únicamente respondió con información disponible públicamente en internet y aseguró que el sistema no promovió actividades ilegales ni incentivó conductas violentas.
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El portavoz de la empresa, Drew Pusateri, declaró que el chatbot entregó respuestas veraces basadas en fuentes accesibles para cualquier usuario en línea.
Mientras tanto, el fiscal general de Florida mantiene abierta una investigación penal para determinar si la herramienta tecnológica influyó de manera directa en la planificación del ataque. Los investigadores indicaron que Ikner permaneció aproximadamente una hora en el campus antes de disparar cerca del centro estudiantil, una de las zonas más concurridas de la universidad.
El caso incrementó la presión sobre las compañías tecnológicas y reactivó la discusión sobre los límites de la inteligencia artificial, la moderación de contenido y la responsabilidad legal de las plataformas digitales frente a posibles daños causados por sus sistemas.



