Un “Súper El Niño” amenaza con alterar el clima mundial y presionar la economía global
Los científicos además consideran que la interacción entre este evento y el calentamiento global incrementará la probabilidad de establecer nuevos récords de temperatura durante los próximos meses.
América / Redacción Panas en Utah.- Los especialistas en meteorología mantienen la atención sobre la evolución de un fenómeno conocido como “Súper El Niño”, cuya intensidad podría marcar un punto de inflexión durante la segunda mitad del año. Los modelos climáticos muestran que el calentamiento de las aguas del océano Pacífico avanza con una rapidez superior a la registrada en episodios anteriores, un comportamiento que anticipa efectos de gran alcance sobre el clima, la producción de alimentos y la economía en distintos continentes.
En Sudamérica, las proyecciones señalan un marcado contraste entre regiones. El sur de Brasil, el litoral argentino y la región pampeana enfrentarían lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones con capacidad para afectar centros urbanos y zonas agrícolas. Al mismo tiempo, el norte y el este de la Amazonía experimentarían un período de sequía prolongada que comprometería los ecosistemas y la disponibilidad de agua.
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Centroamérica y México también figuran entre las áreas más vulnerables. Los pronósticos anticipan una reducción significativa de las precipitaciones, acompañada por olas de calor persistentes que ejercerán presión sobre las reservas de agua potable y las actividades agropecuarias.
En Norteamérica, el fenómeno favorecerá una corriente en chorro subtropical más activa durante el otoño y el invierno. Como consecuencia, el sur y la costa oeste de Estados Unidos recibirán lluvias por encima del promedio, mientras que el norte del país y Canadá registrarán temperaturas invernales más elevadas de lo habitual.
Asia y Oceanía tampoco escaparán a sus efectos. Los expertos prevén un debilitamiento del sistema de monzones en el sur de Asia, situación que incrementará el riesgo de sequías en países como India, Indonesia y Australia. La escasez de humedad también favorecerá incendios forestales de gran magnitud.
Las consecuencias económicas podrían extenderse mucho más allá del ámbito climático. Las pérdidas en cultivos de soja, maíz y trigo afectarían la oferta mundial de alimentos, mientras varios gobiernos centroamericanos ya preparan medidas para enfrentar posibles escenarios de inseguridad alimentaria.
Diversos análisis económicos advierten que este escenario impulsará un aumento en los precios de alimentos, materias primas y energía. Colombia, México, Brasil y Perú aparecen entre las economías latinoamericanas con mayor exposición a esa presión inflacionaria.
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La pesca también enfrenta un panorama complejo. El aumento de la temperatura del océano Pacífico reduce la presencia de diversas especies marinas, situación que ya obligó a Perú a reforzar las restricciones sobre la captura de anchoveta.
Los científicos además consideran que la interacción entre este evento y el calentamiento global incrementará la probabilidad de establecer nuevos récords de temperatura durante los próximos meses. Frente a este escenario, organismos internacionales exhortan a los gobiernos a fortalecer los sistemas de alerta temprana y las estrategias de preparación para reducir el impacto sobre la población y los sectores productivos.



