Venezuela podría enfrentar cinco años más de fallas eléctricas: Ecoanalítica advierte sobre un deterioro del servicio
Mientras tanto, los prolongados apagones continúan afectando a los hogares y comercios venezolanos. La semana anterior, ciudadanos afectados por las interrupciones del servicio convocaron una protesta nacional para el 27 de octubre, con el objetivo de visibilizar sus reclamos y exigir soluciones.

Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La crisis eléctrica venezolana podría agravarse antes de mostrar señales de recuperación. Así lo advirtió el economista Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, quien anticipó mayores dificultades en el suministro energético, posibles racionamientos y un incremento significativo de las tarifas durante los próximos años, según La Patilla.
En declaraciones ofrecidas el 29 de octubre a Mundo UR, Grisanti sostuvo que el panorama del sector requiere cautela. «Nosotros hemos dicho con mucha responsabilidad que creemos que va a empeorar antes de comenzar a mejorar», expresó al referirse a las perspectivas del sistema eléctrico nacional.
El economista señaló que la falta de aprobación definitiva de la ley del sector eléctrico representa uno de los principales obstáculos para impulsar inversiones privadas en plantas termoeléctricas. Esta situación limita las posibilidades de ampliar la generación y atender una demanda que continúa por encima de la capacidad disponible.
Además, adelantó que Ecoanalítica prevé un fuerte incremento de las tarifas eléctricas. Ante este escenario, recomendó que las empresas evalúen alternativas de autogeneración y contemplen mayores gastos energéticos dentro de sus presupuestos.
Un déficit entre generación y demanda
El diagnóstico que Grisanti presentó el pasado 6 de octubre en su cuenta de X también incluyó cifras sobre la capacidad del sistema. Según sus estimaciones, Venezuela difícilmente supera los 13.000 megavatios de generación, mientras que la demanda durante las horas de mayor consumo sobrepasa los 15.000 MW.
El economista también advirtió sobre el deterioro de la infraestructura energética. De acuerdo con sus declaraciones, el parque termoeléctrico funciona por debajo del 15% de su potencial, mientras que la central hidroeléctrica de Guri opera cerca del 60% de su capacidad, con siete de sus 20 turbinas fuera de servicio.
En ese contexto, Grisanti advirtió que los problemas de suministro y los racionamientos podrían continuar de manera recurrente durante los próximos cinco años.
Las empresas también sienten el impacto
La Encuesta de Coyuntura Empresarial de Ecoanalítica reveló que el 70% de las empresas consultadas evalúa negativamente el servicio eléctrico. Este resultado refleja cómo las interrupciones energéticas afectan la planificación, los costos operativos y la continuidad de las actividades productivas.
Grisanti explicó que las fallas eléctricas y los eventos sísmicos también afectaron el ritmo de la economía venezolana entre julio y septiembre.
Sin embargo, Ecoanalítica mantiene una proyección de crecimiento económico del 13,3% para 2027, condicionada a que la producción petrolera alcance 1,5 millones de barriles diarios.
El economista advirtió sobre un posible efecto contraproducente: si la actividad económica crece y aumenta el consumo energético, pero el país no amplía su capacidad de generación, el déficit eléctrico podría profundizarse y convertirse en un freno para la recuperación.
Mientras tanto, los prolongados apagones continúan afectando a los hogares y comercios venezolanos. La semana anterior, ciudadanos afectados por las interrupciones del servicio convocaron una protesta nacional para el 27 de octubre, con el objetivo de visibilizar sus reclamos y exigir soluciones.









