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Terremoto 2026Venezuela

Un estudio científico revela por qué los terremotos de Venezuela fueron tan devastadores

Una investigación internacional publicada en octubre identificó una ruptura simultánea de dos grandes fallas geológicas, un movimiento de 70 segundos y velocidades supersónicas bajo tierra. Mientras tanto, la diáspora venezolana continúa movilizando ayuda para las familias afectadas por la tragedia del 24 de junio.

Venezuela / Redacción Panas en Utah.- A más de cuatro meses del doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio de 2026, las consecuencias humanas y materiales de la tragedia continúan movilizando a la comunidad venezolana dentro y fuera del país. Los movimientos telúricos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, golpearon especialmente al estado La Guaira y otras zonas de la región norte-central, donde provocaron una emergencia de grandes proporciones.

Las cifras oficiales reportaron más de 1.943 personas fallecidas y alrededor de 10.500 heridas. A esto se suman cerca de 1.300 edificaciones colapsadas en La Guaira y más de 26.000 construcciones con daños en distintas regiones del territorio nacional. Miles de familias perdieron sus hogares y todavía necesitan asistencia médica, alimentos y soluciones habitacionales.

Un estudio explica la fuerza destructiva de los sismos

El 27 de octubre, la revista científica The Seismic Record publicó una investigación internacional que aporta nuevos detalles sobre el comportamiento de la tierra durante el desastre. El equipo estuvo liderado por científicos del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, con el respaldo de instituciones de Estados Unidos y Reino Unido.

Los investigadores identificaron tres factores que explican la violencia del fenómeno. El primero corresponde a una ruptura multidoble: la fractura comenzó en la falla continental de Boconó y se extendió hasta la falla submarina de San Sebastián. Esta conexión permitió que la ruptura atravesara diferentes estructuras tectónicas, desde la cordillera de Mérida hasta el norte del país.

El segundo hallazgo apunta a la duración del movimiento. La propagación de la fractura entre las estructuras continentales y submarinas prolongó el proceso durante aproximadamente 70 segundos, un tiempo superior al habitual para un evento de estas características.

El tercer descubrimiento corresponde al fenómeno conocido como ruptura supershear. En un tramo de la falla de San Sebastián, la fractura alcanzó una velocidad de 5,5 kilómetros por segundo, equivalente a más de 19.800 kilómetros por hora. Esta velocidad superó la de las ondas sísmicas de corte y generó un efecto de onda de choque que incrementó la intensidad de la sacudida.

Videos y satélites ayudaron a reconstruir el desastre

Ante la escasez de instrumentos sismológicos locales operativos durante la emergencia, los científicos combinaron registros sísmicos a distancia, imágenes de radar del satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea y videos de cámaras de seguridad en Caraballeda, La Guaira.

Mediante técnicas de ingeniería inversa, reconstruyeron el movimiento del terreno y calcularon un pulso de velocidad de 202 centímetros por segundo. Según los datos difundidos sobre el estudio, este valor duplicó la resistencia contemplada en las normas de construcción venezolanas.

La diáspora venezolana mantiene activa la ayuda humanitaria

Mientras tanto, miles de familias todavía necesitan apoyo para superar las consecuencias de la tragedia. La pérdida de viviendas, los daños en la infraestructura y las dificultades para acceder a servicios médicos mantienen la demanda de asistencia en las comunidades más afectadas, especialmente en el estado La Guaira.

Ante esta situación, la diáspora venezolana continúa organizando iniciativas solidarias desde distintos puntos de Estados Unidos. Profesionales, emprendedores y organizaciones comunitarias impulsan campañas de recaudación de fondos y recolección de suministros para contribuir con la atención de los damnificados.

Ciudades como Austin y Los Ángeles concentran parte de estos esfuerzos, que buscan responder a necesidades prioritarias como el acceso a medicamentos, materiales médicos, alimentos y recursos para atender la emergencia habitacional.

Estas iniciativas también procuran mantener el vínculo entre los venezolanos en el exterior y las comunidades que enfrentan las consecuencias del desastre. La participación de organizaciones y ciudadanos permite canalizar recursos y acompañar a las familias durante el proceso de recuperación.

Mientras los científicos avanzan en la comprensión de uno de los fenómenos sísmicos más complejos registrados en la región, la reconstrucción de las zonas afectadas continúa como un desafío humanitario. Para miles de sobrevivientes, la ayuda internacional representa un respaldo necesario para recuperar sus hogares y reconstruir sus vidas.

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