Nicolás Maduro y Cilia Flores rechazan nuevos cargos por tortura y enfrentan un juicio en 2027
El proceso avanza mientras Delcy Rodríguez dirige el gobierno venezolano y profundiza los contactos con Washington, especialmente en materia energética. El caso judicial añade presión a un escenario político marcado por las negociaciones internacionales y las demandas opositoras de una transición democrática.

New York / Redacción Panas en Utah.- El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, rechazaron los nuevos cargos de conspiración para cometer torturas que la Fiscalía de Estados Unidos incorporó a su proceso penal. Durante una audiencia celebrada el 15 de octubre en un tribunal federal de Manhattan, ambos se declararon no culpables ante el juez Alvin Hellerstein.
Maduro calificó el expediente como una «suma de falsas acusaciones», mientras Flores, quien cumplió 70 años ese mismo día, afirmó que es «completamente inocente».
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La nueva imputación amplía el alcance de un caso que ya incluía acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas. La Fiscalía sostiene que el matrimonio participó en una campaña de represión estatal contra opositores políticos y militares disidentes.
La Fiscalía denuncia abusos contra opositores
El expediente atribuye a Maduro y Flores responsabilidades en la presunta autorización, dirección y supervisión de actos de tortura. Entre los abusos descritos figuran detenciones arbitrarias, descargas eléctricas, asfixia y violencia sexual contra más de una decena de personas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.
Las acusaciones representan una nueva etapa de un proceso judicial que Washington impulsa contra la antigua pareja presidencial. Sin embargo, ambos rechazan los señalamientos y mantienen su estrategia de defensa ante los tribunales estadounidenses.
La ampliación del expediente también incorpora formalmente a Flores en el cargo de narcoterrorismo, que inicialmente afectaba a Maduro. Según la información difundida sobre el caso, una eventual condena podría exponerlos a penas mínimas obligatorias de 50 años de prisión.
Permanecen detenidos en Brooklyn
Las autoridades estadounidenses capturaron a Maduro y Flores el 3 de enero de 2026, durante una operación militar en Caracas. Desde entonces, ambos permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Durante la audiencia, comparecieron con uniformes carcelarios y grilletes en los tobillos. Informaciones periodísticas también señalaron una pérdida de peso, mientras la defensa de Flores planteó objeciones relacionadas con su estado de salud y solicitó arresto domiciliario, una petición que el juez rechazó.
La defensa invoca inmunidad soberana
Los abogados del matrimonio buscan desestimar el proceso mediante un argumento de inmunidad soberana. Sostienen que Maduro, como antiguo jefe de Estado, merece protección jurídica y cuestionan la legalidad de su captura.
Los fiscales estadounidenses rechazan esa interpretación y señalan que Washington dejó de reconocerlo como presidente legítimo de Venezuela en 2019.
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El juez Hellerstein fijó el 17 de diciembre de 2026 como fecha para una nueva audiencia sobre la inmunidad y programó el inicio del juicio para el 14 de junio de 2027.
El proceso avanza mientras Delcy Rodríguez dirige el gobierno venezolano y profundiza los contactos con Washington, especialmente en materia energética. El caso judicial añade presión a un escenario político marcado por las negociaciones internacionales y las demandas opositoras de una transición democrática.









