Estados Unidos negocia acceso de largo plazo al petróleo venezolano y Caracas evalúa salir de la OPEP
Por ahora, Washington y Caracas todavía no han cerrado el pacto. Las negociaciones, sin embargo, apuntan hacia una transformación profunda del sector petrolero venezolano y hacia un nuevo reparto de influencia energética en el hemisferio occidental.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela avanzan en conversaciones para redefinir el futuro de la industria petrolera venezolana, con un posible acuerdo que otorgaría a compañías estadounidenses una participación significativa en varios yacimientos estratégicos. Las negociaciones, todavía abiertas y sujetas a cambios, también incluyen la posibilidad de contratos de hasta 100 años para algunos campos.
Según información de Axios y Bloomberg, el proyecto contempla más de una docena de campos actualmente productivos, con reservas comprobadas que rondan los 90.000 millones de barriles. Esa cifra representa cerca de un tercio de las reservas probadas de Venezuela y podría incrementar de manera sustancial las reservas petroleras de Estados Unidos.
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La propuesta busca además atraer capital privado para recuperar instalaciones, elevar la producción y generar mayores ingresos para Venezuela. Empresas estadounidenses participarían en el desarrollo de los campos mediante distintos mecanismos que aún negocian ambas partes. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, encabezan las conversaciones. El secretario de Energía, Chris Wright, también prepara una visita a Caracas para impulsar nuevos acuerdos con compañías estadounidenses.
Venezuela analiza su futuro dentro de la OPEP
El nuevo escenario también coloca sobre la mesa una eventual salida de Venezuela de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), organismo que el país ayudó a fundar en 1960.
Una eventual desvinculación permitiría a Caracas abandonar el sistema de cuotas que coordina la organización para regular la oferta mundial de crudo. Sin embargo, el impacto inmediato sobre el mercado internacional podría resultar limitado debido al nivel actual de producción venezolana, que ronda los 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los niveles registrados décadas atrás.
La salida también tendría una dimensión geopolítica, al favorecer una mayor presencia de capital estadounidense en un sector donde China y otros actores extranjeros han mantenido intereses.
Obstáculos legales y empresariales
El proyecto enfrenta importantes desafíos. La legislación venezolana reserva al Estado funciones centrales dentro de la industria petrolera, aunque reformas recientes permiten determinados esquemas de participación privada y contratos conjuntos. Cualquier acuerdo de gran alcance deberá superar ese marco jurídico.
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Además, las compañías energéticas evalúan los riesgos derivados del deterioro de la infraestructura, las expropiaciones ocurridas durante gobiernos anteriores y la necesidad de garantías jurídicas estables.
Por ahora, Washington y Caracas todavía no han cerrado el pacto. Las negociaciones, sin embargo, apuntan hacia una transformación profunda del sector petrolero venezolano y hacia un nuevo reparto de influencia energética en el hemisferio occidental.








