Terremoto 2026Venezuela

Venezuela: Dos meses después, la salud sigue siendo parte de la recuperación, según Organización Panamericana de la Salud

Dos meses después de los sismos que sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, miles de personas siguen enfrentando las consecuencias de la emergencia. Estas imágenes muestran cómo, con el liderazgo de las autoridades nacionales y el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y otros socios, la respuesta sanitaria ha evolucionado desde la atención inmediata hacia la recuperación de los servicios de salud y el apoyo a las comunidades que intentan retomar sus vidas.

Caracas.- Más de 712.000 personas vivían en los municipios expuestos a las mayores intensidades sísmicas y, según las autoridades venezolanas, 190 edificios colapsaron y casi 10.700 viviendas fueron clasificadas como de alto riesgo, dejando a miles de familias sin hogar, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La Guaira fue la zona más afectada y fue declarada zona de desastre, con graves daños en sectores como Catia La Mar y Caraballeda. También resultaron afectados el Distrito Capital y los estados Miranda, Carabobo, Yaracuy y Aragua.

Dos meses después, los escombros ya no cuentan toda la historia. La emergencia continúa en las familias desplazadas, los servicios de salud que necesitan recuperarse y las personas que aún enfrentan las consecuencias físicas y emocionales de lo ocurrido. Al mismo tiempo, trabajadores de salud que también fueron afectados siguen sosteniendo la atención sanitaria y acompañando la recuperación de sus comunidades.

Identificar a quienes perdieron la vida

Hasta finales de agosto de 2026, las autoridades venezolanas han reportado más de 6.400 personas fallecidas a causa de los terremotos.

En el puerto de La Guaira, el complejo de Los Silos fue habilitado como morgue provisional, donde equipos forenses recibían los cuerpos recuperados de edificios colapsados y trabajaban en su identificación y registro, mientras familiares acudían en busca de sus seres queridos. 

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En el Cementerio Municipal La Esperanza, ampliado de emergencia, cada cuerpo fue sepultado bajo un sistema de registro que permitiera su posterior localización e identificación. 

Más allá de las cifras, la emergencia dejó una profunda huella en comunidades que aún enfrentan el duelo y tratan de reconstruir sus redes familiares, sus hogares y su vida cotidiana. La identificación y el manejo digno de las personas fallecidas, junto con el acompañamiento a sus familiares, son también parte de la respuesta de salud y fundamentales para apoyar los procesos de duelo y la recuperación de las comunidades afectadas.

Coordinar para responder

Desde los primeros días de la emergencia, la OPS/OMS ha trabajado junto con las autoridades de salud venezolanas para coordinar la respuesta sanitaria y articular el trabajo de los equipos de médicos nacionales e internacionales, la vigilancia epidemiológica y la prevención y el control de riesgos para la salud pública.

A través del Clúster de Salud y otros mecanismos de coordinación con el Ministerio del Poder Popular para la Salud, este trabajo ha permitido identificar necesidades, compartir información y orientar la respuesta de las organizaciones y socios del sector salud, en un momento en que hospitales, centros de salud y equipos sanitarios debían responder a nuevas necesidades sin dejar de atender las que ya existían.

Coordinar también significa saber dónde hace falta apoyo, qué servicios pueden mantenerse en funcionamiento y dónde es necesario reforzar capacidades. En este contexto, la coordinación ha sido clave para mantener la continuidad de los servicios de salud incluso bajo una fuerte presión sobre el sistema sanitario.

Insumos donde más se necesitan

Hasta mediados de agosto de 2026, la OPS/OMS ha movilizado hacia Venezuela 40 toneladas de medicamentos, insumos médicos y equipos esenciales para apoyar la continuidad de la atención en salud. 

Los suministros incluyeron medicamentos de emergencia, insumos quirúrgicos, equipos de protección personal y kits de trauma. 

En La Guaira, la entrega de insumos a las nueve Áreas de Salud Integral Comunitaria (ASIC) contribuyó a reforzar la atención primaria y la vigilancia epidemiológica en las comunidades más afectadas.

Cada envío responde a una necesidad concreta: mantener un servicio en funcionamiento, atender a una persona lesionada, proteger a un trabajador sanitario o evitar que una interrupción de la atención se convierta en un nuevo riesgo para la salud.

Mantener la atención en medio de la emergencia

Con el paso de las primeras semanas, las necesidades de salud comenzaron a ir mucho más allá de las lesiones causadas por los terremotos.

Un total de 38 establecimientos de salud resultaron dañados en los tres estados más afectados, reduciendo la capacidad del sistema para mantener servicios esenciales.

Equipos Médicos de Emergencia (EMTs, por sus siglas en inglés) internacionales coordinados por la OPS/OMS llegaron al país para ampliar esa capacidad y apoyar la atención de personas con enfermedades crónicas, infecciones respiratorias y necesidades de salud materna y mental, entre otras.

Hasta mediados de agosto, 22 EMTs habían realizado más de 42.300 consultas, además de hospitalizaciones y cientos de intervenciones quirúrgicas.

Prevenir nuevos riesgos para la salud

A medida que avanzó la respuesta, proteger la salud también significó prevenir nuevos riesgos asociados a los desplazamientos, las interrupciones de los servicios básicos y las condiciones de vida en los campamentos transitorios.

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Con apoyo de la OPS/OMS, las autoridades reforzaron la vigilancia epidemiológica y la detección temprana de posibles brotes, mantuvieron la vacunación y fortalecieron las acciones de agua, saneamiento e higiene. Hasta mediados de agosto, se habían administrado más de 31.000 dosis de vacunas, mientras que los insumos entregados para el tratamiento de agua tenían capacidad para potabilizar suficiente agua para abastecer a unas 18 mil personas durante 3 meses.

La respuesta también incorporó la salud mental y el apoyo psicosocial, con capacitación de personal sanitario y comunitario para atender a personas afectadas por el estrés, el duelo y la incertidumbre. Dos meses después de los terremotos, estas acciones continúan siendo fundamentales para evitar que la emergencia genere nuevos riesgos para la salud.

Comunicado de Prensa Organización Panamericana de la Salud (OPS).

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