
Colombia / Redacción Panas en Utah.- La frontera entre Colombia y Venezuela enfrenta una problemática que trasciende el desplazamiento de personas. Un informe de la Corporación Mujer Denuncia y Muévete advierte sobre el avance de redes de trata con fines de explotación sexual en Norte de Santander, donde mujeres y niñas migrantes enfrentan condiciones de vulnerabilidad asociadas con la precariedad económica, el control de grupos armados y las dificultades para acceder a mecanismos de protección.
Según el medio El Estímulo, la organización documentó y analizó 630 casos registrados entre 2018 y 2026, cifras que, de acuerdo con el estudio, muestran una dinámica sostenida de violencia y explotación contra la población femenina migrante.
El informe identifica como principales víctimas a mujeres jóvenes, especialmente aquellas con edades comprendidas entre los 16 y 29 años. La situación combina factores económicos y sociales que aumentan la exposición de esta población a estructuras dedicadas a la captación y explotación sexual.
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La Corporación Mujer Denuncia y Muévete sostiene que estos hechos no corresponden a episodios aislados. El análisis plantea la existencia de una estructura criminal que aprovecha las condiciones de vulnerabilidad de las personas que atraviesan la frontera en busca de mejores oportunidades o de protección.
La precariedad económica representa uno de los factores que pueden facilitar la captación. A esta circunstancia se suman las dificultades que enfrentan muchas mujeres migrantes para acceder a empleo formal, vivienda segura, asistencia jurídica y redes de apoyo. El contexto fronterizo también incorpora la presencia de actores armados que ejercen mecanismos de control sobre determinados territorios.
El estudio pone además el foco en la violencia de género dentro de los movimientos migratorios. Las mujeres y niñas enfrentan riesgos específicos durante sus desplazamientos, particularmente cuando carecen de documentación, recursos económicos o acompañamiento institucional.
La investigación también plantea cuestionamientos sobre la respuesta de las instituciones frente a esta problemática. La organización considera necesario fortalecer las estrategias de prevención, identificación de víctimas y atención integral para quienes sufren explotación y otras formas de violencia.
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El fenómeno afecta tanto a la población venezolana que cruza hacia Colombia como a otras comunidades presentes en la zona fronteriza. Por ello, las organizaciones que trabajan con migrantes reclaman políticas coordinadas que permitan detectar redes de trata y proteger a las posibles víctimas.
Los 630 casos analizados ofrecen un panorama sobre la dimensión del problema durante ocho años. El informe busca contribuir a visibilizar una realidad que, según sus autores, requiere mayor atención de las autoridades colombianas y de los organismos dedicados a la protección de mujeres, niñas y población migrante.








