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ICE planea gastar $20 millones en guantes eléctricos para detener a migrantes y enfrenta fuertes críticas

La compra todavía genera un intenso debate político y social. Mientras las autoridades defienden el G.L.O.V.E. como una herramienta para controlar situaciones de alto riesgo, sus críticos advierten sobre las consecuencias de incorporar descargas eléctricas a los procedimientos migratorios y exigen mayor supervisión sobre el uso de la fuerza.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) enfrenta cuestionamientos de congresistas demócratas y organizaciones defensoras de los derechos humanos por su intención de adquirir miles de guantes capaces de emitir descargas eléctricas durante procedimientos de detención.

La agencia contempla destinar hasta 20 millones de dólares a la compra de dispositivos conocidos como G.L.O.V.E., siglas en inglés de Emisor de Generación de Descargas de Bajo Voltaje. ICE y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostienen que la herramienta puede ayudar a los agentes a controlar situaciones de riesgo y reducir lesiones durante intervenciones con personas que presenten resistencia.

Sin embargo, organizaciones civiles y legisladores cuestionan el uso de tecnología que puede provocar dolor mediante contacto directo. La controversia surge además en medio de la intensificación de las operaciones migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.

Un guante que genera descargas por contacto

El G.L.O.V.E. mantiene la apariencia de un guante utilizado habitualmente por agentes de seguridad, pero incorpora un mecanismo que permite activar una descarga mediante un botón. El dispositivo transmite entre 324 y 380 voltios cuando el agente establece contacto físico con la piel de una persona.

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Según la información técnica del fabricante, el dolor provocado por la descarga puede interrumpir temporalmente la capacidad de realizar movimientos coordinados. A diferencia de un Taser, el guante no dispara dardos ni necesita proyectiles: requiere contacto directo entre el agente y la persona intervenida.

La empresa Compliant Technologies, con sede en Kentucky, desarrolla el dispositivo. Sus normas de uso contemplan capacitación y certificación periódica para los agentes, además de restricciones que prohíben utilizarlo como mecanismo de castigo o contra personas consideradas vulnerables.

Debate sobre el uso de la fuerza

El DHS argumenta que el dispositivo puede permitir una respuesta rápida ante situaciones peligrosas y reducir enfrentamientos físicos prolongados. El fabricante también sostiene que el sistema puede ofrecer una alternativa para controlar a personas combativas.

Las organizaciones defensoras de los derechos humanos plantean una preocupación diferente. La ACLU advierte que el guante podría permitir aplicar dolor de manera poco visible y difícil de detectar durante una detención. Congresistas demócratas también cuestionan el gasto público y consideran que ICE debería priorizar mecanismos de control que reduzcan el riesgo de abusos.

Activistas, además, mencionan casos judiciales relacionados con personas que murieron bajo custodia después de recibir descargas eléctricas reiteradas, un antecedente que alimenta el debate sobre los límites de esta tecnología.

Distribución prevista para 2027

Los documentos de adquisición del Gobierno estadounidense contemplan la entrega de los dispositivos antes de marzo de 2027. ICE prevé distribuirlos entre agentes de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) y de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

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La compra todavía genera un intenso debate político y social. Mientras las autoridades defienden el G.L.O.V.E. como una herramienta para controlar situaciones de alto riesgo, sus críticos advierten sobre las consecuencias de incorporar descargas eléctricas a los procedimientos migratorios y exigen mayor supervisión sobre el uso de la fuerza.

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