Crisis hídrica en el oriente venezolano expone años de desinversión y deja a miles de familias sin agua
Mientras las autoridades buscan soluciones para restablecer el servicio, miles de familias continúan enfrentando una crisis que especialistas consideran consecuencia de años de desinversión en una de las infraestructuras más importantes del sistema hídrico venezolano.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La crisis hídrica que afecta al oriente venezolano continúa profundizándose mientras miles de habitantes de los estados Sucre y Nueva Esparta enfrentan severas dificultades para acceder al agua potable. En Cumaná, la situación se mantiene crítica desde hace más de tres meses tras el colapso del túnel de trasvase del embalse Turimiquire, principal fuente de abastecimiento para gran parte de la región.
La emergencia impacta de manera directa a comunidades enteras que ahora dependen del suministro mediante camiones cisterna. Sin embargo, muchas familias no cuentan con los recursos económicos necesarios para costear este servicio de forma constante. La escasez afecta hogares, comercios e instituciones, mientras crece el malestar entre los ciudadanos que deben reorganizar sus actividades diarias para conseguir agua.

María López, residente del Barrio Bolivariano de Cumaná, relata que la situación obligó a tomar decisiones difíciles dentro de su familia. Junto a sus vecinos ha reunido dinero para comprar agua, pero decidió enviar a su madre de edad avanzada a Caracas para evitar que enfrentara las condiciones derivadas de la emergencia.
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Un informe elaborado por la Comisión Reorganizadora del Colegio de Economistas del Estado Sucre sostiene que la actual crisis no responde a causas naturales ni a eventos imprevistos. El documento atribuye el colapso a años de omisiones administrativas, falta de inversión y ausencia de mantenimiento en una infraestructura estratégica para el abastecimiento de agua en la región oriental del país.
La investigación, basada en documentos oficiales, informes técnicos y registros presupuestarios, analiza la gestión del sistema entre 1999 y 2020. Según el reporte, más de 555.000 personas dependen del sistema de trasvase del embalse Turimiquire para el consumo doméstico, así como para actividades agrícolas, industriales y turísticas.
Los especialistas identificaron el punto de falla en el kilómetro 7,6 del túnel de trasvase. La zona afectada se encuentra fuera del tramo que recibió trabajos de impermeabilización entre 2010 y 2011 mediante tecnología de geomembrana. Esa intervención permitió estabilizar los primeros 5,5 kilómetros de la estructura y evitó filtraciones durante varios años.
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No obstante, los siete kilómetros restantes conservaron el revestimiento original de concreto instalado en la década de 1980. Diversos informes técnicos emitidos entre 2018 y 2019 alertaron sobre el deterioro progresivo y la acumulación de sedimentos en esos sectores. Pese a las advertencias, ninguna inversión amplió las obras de protección al resto del túnel.
Mientras las autoridades buscan soluciones para restablecer el servicio, miles de familias continúan enfrentando una crisis que especialistas consideran consecuencia de años de desinversión en una de las infraestructuras más importantes del sistema hídrico venezolano.
Con información de Provea



