Reconstrucción de Venezuela tras el terremoto requeriría hasta 50.000 millones de dólares, según estimaciones internacionales
Los organismos internacionales coinciden en que la recuperación demandará varios años de trabajo continuo, inversiones sostenidas y cooperación internacional. Además de reconstruir edificios y servicios públicos, las autoridades enfrentan el desafío de desarrollar obras con criterios modernos de resistencia sísmica para reducir la vulnerabilidad del país frente a futuros eventos naturales de gran magnitud.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La reconstrucción de las zonas afectadas por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio representa uno de los mayores desafíos económicos que ha enfrentado el país en las últimas décadas. Organismos internacionales advierten que el costo para recuperar la infraestructura, las viviendas y los servicios esenciales podría alcanzar los 50.000 millones de dólares, una cifra que supera ampliamente la capacidad financiera actual del Estado.
El Banco Mundial estima que los daños materiales directos ascienden a 19.600 millones de dólares, mientras que un proceso de reconstrucción integral bajo estándares modernos de ingeniería sismorresistente elevaría considerablemente esa inversión. Por su parte, agencias de las Naciones Unidas calculan que los trabajos básicos de recuperación demandarían alrededor de 37.000 millones de dólares, incluso antes de ejecutar proyectos de modernización o ampliación de infraestructura.
El informe del Banco Mundial identifica tres sectores que concentran la mayor parte de las pérdidas económicas: las viviendas, la infraestructura crítica y los edificios comerciales.
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El mayor impacto corresponde al sector habitacional. Las pérdidas alcanzan 9.300 millones de dólares, equivalentes a casi la mitad del total de los daños registrados. Las autoridades contabilizan 190 edificios completamente colapsados y 856 estructuras con daños severos, muchas de ellas ubicadas en el estado La Guaira, considerado la zona cero del desastre, así como en distintos sectores de Caracas y otras regiones afectadas por el movimiento sísmico.
La destrucción del parque habitacional dejó a miles de familias sin vivienda permanente, lo que obligó a habilitar refugios temporales y campamentos de emergencia mientras avanzan las evaluaciones estructurales y los planes de reconstrucción.
La infraestructura estratégica constituye el segundo sector más afectado. El Banco Mundial calcula pérdidas por 5.200 millones de dólares, producto de los daños registrados en redes de distribución de agua potable, hospitales, instalaciones sanitarias, carreteras y el sistema eléctrico nacional.
Entre las obras más comprometidas figura el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, cuya terminal sufrió importantes daños estructurales que mantienen restringidas sus operaciones. Las autoridades trabajan en su recuperación con la expectativa de restablecer parcialmente los vuelos en las próximas semanas.
Las afectaciones sobre la red eléctrica y los sistemas de abastecimiento de agua también obligaron a desarrollar reparaciones de emergencia para garantizar el funcionamiento de hospitales, centros de atención y refugios destinados a la población desplazada.
El sector comercial tampoco escapó a las consecuencias del terremoto. El informe calcula pérdidas cercanas a 5.000 millones de dólares en edificios destinados a actividades económicas y otros inmuebles no residenciales.
En La Guaira, uno de los estados más golpeados por el desastre, un censo preliminar revela la magnitud del impacto sobre la actividad productiva. De 7.200 comercios registrados antes del terremoto, únicamente 1.752 permanecen operativos, una situación que afecta el abastecimiento, el empleo y la recuperación económica de la región.
A este panorama se suma la enorme cantidad de escombros que aún cubre numerosas zonas urbanas. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que el terremoto dejó más de 2,1 millones de toneladas de residuos de construcción, cuya remoción constituye una de las primeras etapas del proceso de reconstrucción.
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Especialistas señalan que retirar ese volumen de material requerirá maquinaria pesada, planificación logística y recursos financieros adicionales antes de iniciar la construcción de nuevas viviendas e infraestructura.
Los organismos internacionales coinciden en que la recuperación demandará varios años de trabajo continuo, inversiones sostenidas y cooperación internacional. Además de reconstruir edificios y servicios públicos, las autoridades enfrentan el desafío de desarrollar obras con criterios modernos de resistencia sísmica para reducir la vulnerabilidad del país frente a futuros eventos naturales de gran magnitud.



