Carabobo enfrenta apagones más severos tras el fin del plan de ahorro energético
Mientras tanto, la tensión social continúa creciendo. La noche del 5 de mayo, decenas de vecinos protestaron en el sur de Valencia para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico tras más de 12 horas continuas sin energía.
Carabobo / Jacmibel Rosas El vencimiento del Plan Especial de Ahorro Energético anunciado por el gobierno venezolano no trajo alivio para los habitantes de Carabobo. Por el contrario, los cortes eléctricos aumentaron en frecuencia y duración, profundizando una crisis que afecta hogares, comercios, centros de salud y actividades productivas en toda la región, así lo destaca un artículo de la periodista Dayrí Blanco de “El Carabobeño”.
El pasado 21 de marzo, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez informó sobre la aplicación de un plan de racionamiento eléctrico de 45 días. El Ejecutivo justificó la medida por el impacto del calor extremo asociado al “pasaje perpendicular de los rayos solares”. El plazo concluyó el 5 de mayo, pero las interrupciones del servicio continúan e incluso muestran mayor intensidad en distintos municipios del estado.
Lee también: Apagones prolongados golpean a Carabobo: Déficit eléctrico y falta de planificación elevan la incertidumbre
En sectores populares y zonas residenciales, los habitantes reportan cortes eléctricos diarios de entre cinco y ocho horas consecutivas. En algunos casos, las fallas superan las 12 horas continuas sin servicio.
Lourdes Díaz, residente del sector Bicentenario, citada en el mencionado artículo, describió las consecuencias que enfrentan las familias durante los apagones. La falta de electricidad afecta la conservación de alimentos, limita el funcionamiento de equipos médicos y agrava las condiciones de adultos mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas.
La situación también impacta la dinámica cotidiana de miles de hogares. Carmen Valera, habitante del municipio San Diego, reorganizó completamente sus rutinas domésticas ante la incertidumbre del servicio eléctrico. Sin acceso regular al gas doméstico desde hace dos meses, prepara alimentos antes del amanecer para evitar quedarse sin energía durante el día. Además, almacena agua en recipientes cada vez que anticipa un corte, debido a que la falta de electricidad paraliza el suministro hídrico en varias zonas.
El sector comercial tampoco escapa de las consecuencias. Miguel Ángel Suárez, propietario de un pequeño taller de reparación de electrodomésticos en Naguanagua, asegura que pierde varias horas laborales diariamente por los apagones. Según explicó, la interrupción constante del servicio afecta la atención a clientes y reduce significativamente sus ingresos. La compra de una planta eléctrica representa un costo imposible de asumir para muchos pequeños comerciantes.
En medio de las crecientes protestas ciudadanas, el ingeniero Nizar Richani propuso una alternativa técnica basada en el arrendamiento de barcazas generadoras eléctricas, conocidas como powerships. El especialista planteó la incorporación de entre 600 y 1.200 megavatios al sistema eléctrico nacional mediante unidades flotantes alimentadas con gas o gasoil.
Lee también: Un fallo deja sin luz a 622.000 usuarios en Buenos Aires y su periferia sur
Richani señaló que instalaciones como Planta Centro, Tacoa y Termo Zulia cuentan con infraestructura suficiente para conectar estas unidades sin necesidad de desarrollar nuevas obras de gran escala. A su juicio, el principal obstáculo no radica en la ingeniería sino en la voluntad política y financiera para ejecutar la medida.
Mientras tanto, la tensión social continúa creciendo. La noche del 5 de mayo, decenas de vecinos protestaron en el sur de Valencia para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico tras más de 12 horas continuas sin energía. La incertidumbre persiste y miles de familias siguen esperando respuestas concretas frente a una crisis que golpea cada vez con más fuerza a las regiones del país.



