Mexicano Deyvid Morales acelera su camino olímpico en el skeleton y visibiliza la falta de apoyo a atletas de invierno
Su progreso dependerá de resultados deportivos concretos en los próximos clasificatorios, así como de la capacidad de sostener su preparación en condiciones competitivas. En ese contexto, su caso expone las tensiones entre talento individual y estructuras de apoyo, dentro de un entorno que exige inversión y planificación a largo plazo.
Redacción Panas en Utah.- El atleta mexicano Deyvid Morales intensifica su preparación con un objetivo definido: clasificar a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Su trayectoria combina alto rendimiento deportivo con una postura activa en temas sociales, especialmente en la defensa de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.
Morales nació en Acapulco, Guerrero, y se trasladó a Salt Lake City a los nueve años. En esa ciudad, el contexto de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 despertó su interés por disciplinas poco comunes para atletas latinoamericanos. A partir de ese momento, orientó su desarrollo hacia el skeleton, un deporte de alta velocidad que exige precisión técnica, resistencia física y control mental.
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En esta disciplina, el competidor desciende por una pista de hielo sobre un trineo en posición boca abajo, alcanzando velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora. Morales ha consolidado su presencia en este circuito mediante entrenamientos constantes y participación en competencias internacionales, pese a enfrentar limitaciones estructurales.
Uno de los principales desafíos que ha señalado radica en la falta de respaldo económico institucional. El atleta ha expresado críticas hacia la CONADE por la ausencia de financiamiento en su preparación. Esta situación lo ha llevado a cubrir de forma independiente los costos de su carrera, que incluyen equipamiento especializado —con trineos que superan los 7.000 dólares—, traslados y entrenamientos.
Ante este panorama, Morales ha recurrido a donaciones y a la autogestión para sostener su proyecto deportivo. Este modelo refleja una realidad compartida por varios atletas de disciplinas invernales en México, quienes operan fuera de los esquemas tradicionales de apoyo.
Además de su desempeño en la pista, Morales ha desarrollado una estrategia de visibilidad digital. A través de redes sociales, especialmente Instagram, documenta su preparación diaria, comparte avances y plantea la necesidad de fortalecer el respaldo a este tipo de deportes. Su narrativa busca generar conciencia y atraer atención tanto del público como de potenciales patrocinadores.
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El objetivo de competir en Milán-Cortina 2026 no solo representa una meta personal, sino también una oportunidad de posicionar a México en una disciplina con escasa representación histórica. Morales aspira a integrarse en un grupo reducido de atletas nacionales que han alcanzado ese nivel en el skeleton.
Su progreso dependerá de resultados deportivos concretos en los próximos clasificatorios, así como de la capacidad de sostener su preparación en condiciones competitivas. En ese contexto, su caso expone las tensiones entre talento individual y estructuras de apoyo, dentro de un entorno que exige inversión y planificación a largo plazo.



