Interrogatorio a Maduro por caso Ojeda avanza mientras surgen nuevas aristas sobre Alexander Granko Arteaga
En paralelo, la indagatoria profundiza en el rol de figuras clave dentro del aparato de seguridad venezolano. Entre ellas destaca Alexander Granko Arteaga, oficial vinculado a la contrainteligencia militar, cuyo nombre aparece en diversas líneas investigativas.

Venezuela/ Redacción Panas en Utah.- La investigación por el secuestro y homicidio del exteniente venezolano Ronald Ojeda entró en una fase clave tras el envío de 35 preguntas dirigidas al dictador Nicolás Maduro. La diligencia, impulsada por la Fiscalía chilena, queda ahora a la espera de la autorización de Estados Unidos para concretar la declaración del mandatario, quien figura como imputado en la causa.
El fiscal regional y coordinador del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), Héctor Barros, confirmó la relevancia de este paso en una entrevista con Mega Investiga. La Fiscalía busca esclarecer aspectos centrales del caso, entre ellos la cadena de mando, los mecanismos de ejecución y las motivaciones detrás del crimen.
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Las preguntas apuntan a determinar quién ordenó el secuestro, cómo se planificó la operación y bajo qué objetivos se ejecutó el homicidio. La hipótesis principal sostiene un móvil político, sustentado en el perfil de la víctima y en la ausencia de exigencias económicas durante el secuestro.
Según antecedentes de la investigación, el crimen habría sido encargado desde altas esferas del poder venezolano y ejecutado por estructuras criminales como el Tren de Aragua. La Fiscalía sostiene que la operación no respondió a patrones tradicionales de delincuencia organizada, sino a una acción dirigida con fines específicos.
Nuevas aristas sobre Alexander Granko Arteaga
En paralelo, la indagatoria profundiza en el rol de figuras clave dentro del aparato de seguridad venezolano. Entre ellas destaca Alexander Granko Arteaga, oficial vinculado a la contrainteligencia militar, cuyo nombre aparece en diversas líneas investigativas. Autoridades chilenas evalúan su posible participación en el secuestro, en un contexto donde su historial incluye señalamientos por violaciones de derechos humanos y sanciones internacionales.
El caso también expone una dimensión económica que amplía el alcance de la investigación. Analistas y fuentes vinculadas al proceso describen un modelo en el que estructuras de inteligencia combinan operaciones represivas con esquemas financieros que generan recursos millonarios. En este esquema, la violencia no actúa de forma aislada, sino como parte de una lógica operativa más amplia.
La Fiscalía mantiene abiertas múltiples líneas de acción mientras avanza en la judicialización de los implicados. Hasta ahora, más de una veintena de personas enfrenta cargos por su presunta participación en el crimen, lo que confirma la complejidad de la red involucrada.
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La eventual declaración de Maduro podría aportar elementos decisivos para reconstruir la secuencia de hechos. Sin embargo, el proceso depende de autorizaciones internacionales y de la disposición del propio mandatario, quien tiene derecho a guardar silencio.
El desarrollo de esta causa mantiene alta atención en la región, no solo por la gravedad del crimen, sino por las implicaciones políticas y judiciales que podría generar en el ámbito internacional.



