Simulacro militar de EE. UU. en Caracas genera debate sobre seguridad y soberanía en Venezuela
El simulacro se convirtió así en uno de los acontecimientos más comentados de la semana y en un nuevo capítulo dentro de la compleja relación entre Venezuela y Estados Unidos.
Caracas / Redacción Panas en Utah.- Caracas vivió una jornada poco habitual el pasado 23 de mayo de 2026. Dos aeronaves militares estadounidenses sobrevolaron la capital venezolana y aterrizaron en la Embajada de Estados Unidos como parte de un simulacro de evacuación de emergencia autorizado por las autoridades venezolanas. La operación marcó un hecho inédito en el país tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington.
El ejercicio involucró dos aeronaves de rotor basculante Bell-Boeing MV-22B Osprey pertenecientes al Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Las maniobras se concentraron principalmente en el este de Caracas y culminaron con aterrizajes en las instalaciones diplomáticas ubicadas en Valle Arriba, municipio Baruta. Durante el operativo, equipos de emergencia activaron protocolos de respuesta que incluyeron ambulancias, unidades de bomberos, patrullas y personal de apoyo humanitario.
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Las autoridades estadounidenses explicaron que el simulacro buscaba evaluar la capacidad de respuesta ante emergencias médicas, desastres naturales o contingencias que requirieran la evacuación rápida del personal diplomático. El gobierno venezolano confirmó previamente la autorización del operativo y destacó que la actividad formaba parte de protocolos habituales de seguridad diplomática.
La jornada también contó con la presencia del general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, quien supervisó las maniobras y sostuvo reuniones con representantes del gobierno interino venezolano y funcionarios de la misión diplomática estadounidense. La visita constituyó su segundo viaje oficial a Caracas durante 2026.
Mientras las aeronaves realizaban los ejercicios sobre la ciudad, plataformas de monitoreo aéreo y marítimo reportaron la presencia de unidades navales estadounidenses cerca de las costas venezolanas, entre ellas el USS Iwo Jima y el USS Lake Erie, situación que aumentó la atención pública alrededor del operativo.
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La actividad provocó reacciones diversas entre los venezolanos. Algunos sectores interpretaron el simulacro como una señal de cooperación institucional y normalización de las relaciones bilaterales después de años de distanciamiento diplomático. Otros grupos expresaron preocupación por la presencia militar estadounidense en territorio venezolano y cuestionaron las implicaciones que este tipo de ejercicios podría tener sobre la soberanía nacional.
Aunque las autoridades insistieron en el carácter preventivo y rutinario del ejercicio, el despliegue militar captó la atención de la opinión pública y evidenció los profundos cambios que atraviesa el escenario político venezolano. El simulacro se convirtió así en uno de los acontecimientos más comentados de la semana y en un nuevo capítulo dentro de la compleja relación entre Venezuela y Estados Unidos.



