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Guerra electromagnética: La tecnología espacial que EE. UU. habría utilizado para capturar a Maduro

La tecnología, sin embargo, no elimina por sí sola todas las defensas. Su eficacia depende de las capacidades desplegadas, las condiciones operativas y la respuesta del adversario.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- Un reportaje de The Wall Street Journal reveló que la Fuerza Espacial de Estados Unidos desplegó tecnología de guerra electromagnética para interferir las comunicaciones satelitales y debilitar los sistemas defensivos de Venezuela durante la operación militar del 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro.

La investigación describe cómo integrantes de la unidad Space Delta 3 utilizaron equipos terrestres para interrumpir señales y facilitar el avance de helicópteros y fuerzas especiales hacia sus objetivos en Caracas. El medio estadounidense conoció estos sistemas durante una visita al complejo de Guerra Electromagnética de la Fuerza Espacial, ubicado en Colorado.

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Una barrera electrónica para proteger la incursión

El sargento técnico Joshua Lomax explicó al periódico que su unidad buscó crear una especie de «burbuja protectora» mediante interferencias satelitales. Esta estrategia pretendía degradar las comunicaciones del adversario y dificultar su capacidad para coordinar una respuesta militar.

Entre los equipos mencionados figura Meadowlands, un sistema terrestre que interfiere temporalmente las transmisiones de satélites mediante la saturación del espectro electromagnético. A diferencia de un arma convencional, esta tecnología puede interrumpir los enlaces entre los satélites y las estaciones terrestres sin destruir los dispositivos.

Radares y defensas bajo presión

Según los detalles difundidos sobre la operación, las interferencias también habrían afectado los radares y las capacidades de defensa aérea venezolanas. La pérdida de comunicaciones y detección habría dificultado que las fuerzas locales identificaran el avance de las aeronaves estadounidenses y coordinaran una respuesta.

El reportaje vincula estas capacidades con la rapidez del operativo, en el que participaron unidades de operaciones especiales como Delta Force y los Night Stalkers. Las fuentes citadas en la cobertura señalaron que las fuerzas estadounidenses no registraron bajas durante la extracción.

Del Caribe a Medio Oriente

La investigación también expuso el ritmo de despliegue de la Fuerza Espacial. De acuerdo con el testimonio de Lomax, horas después de la operación en Venezuela, su equipo recibió instrucciones para preparar los equipos en un plazo de 72 horas y trasladarlos a Medio Oriente.

El despliegue buscaba utilizar capacidades similares de interferencia satelital en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La guerra electrónica gana protagonismo

Los detalles divulgados muestran la importancia que el Pentágono atribuye a la guerra electromagnética en sus operaciones militares. La interferencia de comunicaciones, radares y enlaces satelitales permite dificultar la coordinación del adversario antes de que las tropas lleguen al terreno.

La tecnología, sin embargo, no elimina por sí sola todas las defensas. Su eficacia depende de las capacidades desplegadas, las condiciones operativas y la respuesta del adversario.

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