El giro de Delcy Rodríguez hacia Washington abre una nueva fractura dentro del chavismo
La fractura interna, por ahora, gira alrededor de una pregunta central: cuánto puede transformarse el proyecto chavista para adaptarse a una nueva relación con Estados Unidos sin perder el respaldo de sus sectores más tradicionales.

Venezuela / Redacción Panas en Utah.- El acercamiento entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y la administración de Donald Trump ha profundizado las diferencias dentro del chavismo. La reunión que ambos dirigentes mantuvieron el 22 de septiembre en Nueva York, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, marcó un nuevo capítulo en la relación entre Caracas y Washington y provocó cuestionamientos entre sectores que durante años defendieron el discurso antiestadounidense del proyecto iniciado por Hugo Chávez.
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La fotografía de Rodríguez junto a Trump adquirió un fuerte significado político debido al deterioro que caracterizó las relaciones entre ambos gobiernos durante el chavismo. El encuentro ocurrió meses después de la captura de Nicolás Maduro durante una operación estadounidense en enero y representó el primer contacto presencial entre Trump y Rodríguez desde que ella asumió el liderazgo interino de Venezuela.
Críticas dentro del chavismo
Distintos sectores identificados con el chavismo cuestionaron públicamente el nuevo rumbo. Entre las voces críticas aparecen dirigentes y figuras históricas que consideran que la cooperación con Washington contradice principios defendidos durante las últimas dos décadas.
Mario Silva expresó su rechazo a las imágenes de Rodríguez junto a Trump, mientras Iris Varela afirmó que existe una “traición” al proyecto político de Chávez. Estas declaraciones reflejan una disputa interna sobre la orientación que debe adoptar el chavismo frente a Estados Unidos.
La reacción también alcanzó a sectores de izquierda que interpretan el acercamiento como un abandono del discurso antiimperialista. Otros dirigentes, en cambio, han defendido la necesidad de negociar con Washington para enfrentar la crisis económica y recuperar espacios de cooperación internacional.
Petróleo y relaciones con Estados Unidos
El componente económico ocupa un lugar central en esta nueva etapa. Rodríguez ha defendido los acuerdos energéticos alcanzados con Washington y ha destacado sus potenciales beneficios para la recuperación venezolana. Trump, por su parte, describió el acuerdo petrolero como un proyecto de gran magnitud.
La política petrolera genera especial tensión dentro del chavismo porque involucra una relación más estrecha con empresas y capitales estadounidenses, después de años de sanciones y confrontación diplomática.
Un discurso diferente ante la ONU
Durante su intervención ante la Asamblea General, Rodríguez habló de una transición hacia una “democracia plena” y mencionó la posibilidad de elecciones, aunque todavía no existe una fecha definida. Trump confirmó posteriormente que conversó con ella sobre el proceso electoral venezolano.
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El cambio de tono contrasta con la retórica tradicional del chavismo frente a Washington y alimenta el debate sobre el futuro ideológico del movimiento.
La fractura interna, por ahora, gira alrededor de una pregunta central: cuánto puede transformarse el proyecto chavista para adaptarse a una nueva relación con Estados Unidos sin perder el respaldo de sus sectores más tradicionales.









