Washington endurece su estrategia sobre Venezuela mientras el petróleo redefine su relación con Caracas (+VIDEOS)
Así, la política estadounidense hacia Venezuela combina presión diplomática, intereses petroleros y objetivos de transición política, en una relación que podría redefinir el papel de Washington en el futuro económico y geopolítico del país.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La política de Estados Unidos hacia Venezuela atraviesa una nueva etapa, marcada por una combinación de presión política, intereses energéticos y exigencias de transición democrática. La administración de Donald Trump busca impulsar cambios institucionales en Caracas mientras amplía su influencia sobre la industria petrolera venezolana. En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha defendido una estrategia que vincula la recuperación económica del país con una eventual apertura política y electoral.
Uno de los principales objetivos de Washington consiste en promover condiciones para elecciones libres y transparentes. La administración estadounidense también mantiene su respaldo a sectores de la oposición venezolana, aunque la estrategia reciente ha generado cuestionamientos debido al papel que Washington asignó a distintos actores opositores en las negociaciones con Caracas.
Al mismo tiempo, Estados Unidos pretende reducir la influencia que durante años ejercieron China y Rusia sobre la industria energética venezolana. El nuevo acuerdo petrolero constituye una pieza central de esa política. La alianza con North American Blue Energy Partners (NABEP), compañía dirigida por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, contempla derechos de explotación durante 100 años sobre 17 campos petroleros, con reservas estimadas en unos 65.000 millones de barriles. Washington tendrá una participación del 35% en la empresa y acceso preferencial a parte de la producción.
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La figura de Betancourt, sin embargo, añade una dimensión polémica al acuerdo. El empresario enfrentó investigaciones en Estados Unidos, España y Suiza relacionadas con presuntas operaciones de lavado de dinero y fondos vinculados a Petróleos de Venezuela (PDVSA). El Washington Post informó que Betancourt no enfrenta cargos en Estados Unidos, Suiza, España ni Venezuela. El mismo medio reportó que funcionarios estadounidenses intervinieron ante autoridades suizas para resolver las restricciones que afectaban al empresario.
En mayo, Suiza retiró una solicitud de extradición presentada ante Reino Unido, mientras las autoridades británicas levantaron las restricciones de viaje contra Betancourt. Sin embargo, el Washington Post señaló que la investigación suiza continuaba activa y que las autoridades de ese país habían solicitado medidas adicionales.
El nuevo esquema también modifica el equilibrio energético que Venezuela mantuvo durante años con sus principales aliados. China utilizó acuerdos de financiamiento respaldados por petróleo, mientras Rusia desarrolló intereses en activos energéticos venezolanos. Cuba, por su parte, mantuvo durante décadas un intercambio de crudo por servicios de cooperación y seguridad.
Washington presenta ahora el control y la recuperación de la producción petrolera como una herramienta para estabilizar la economía venezolana y limitar la influencia de sus rivales geopolíticos. La Casa Blanca sostiene que la reconstrucción económica puede facilitar posteriormente una transición política, aunque sectores opositores cuestionan que el proceso energético avance sin una definición clara sobre nuevas elecciones.
Chris Wright llega a Venezuela
Por esa razón, el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, llegó a Venezuela para sellar los detalles operativos del histórico acuerdo petrolero firmado entre Washington y la administración interina de Delcy Rodríguez. El viaje marca la primera visita oficial de un alto miembro del gabinete estadounidense a Caracas en años y busca asegurar la estabilidad del suministro energético hacia Norteamérica.
El eje central de las reuniones de Wright es viabilizar la ampliación de operaciones de la estadounidense Chevron. La meta trazada por las corporaciones es incrementar la capacidad productiva de Venezuela a 1.2 millones de barriles diarios, apalancados también por los contratos gestionados a través de la firma NABEP de Alejandro Betancourt.
Así, la política estadounidense hacia Venezuela combina presión diplomática, intereses petroleros y objetivos de transición política, en una relación que podría redefinir el papel de Washington en el futuro económico y geopolítico del país.








