Un mes después del doble terremoto, Venezuela enfrenta una crisis humanitaria y económica sin precedentes
El impacto económico representa otro de los grandes desafíos para el país. El Banco Mundial calcula que los daños materiales ascienden a 19.600 millones de dólares, distribuidos entre viviendas, infraestructura pública y edificios comerciales.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- Un mes después del doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio, el país continúa inmerso en una emergencia de gran magnitud. Las labores de búsqueda, la atención a miles de familias desplazadas y la reconstrucción de la infraestructura mantienen movilizados a organismos nacionales e internacionales, mientras las autoridades intentan responder a una crisis que ha dejado profundas consecuencias humanas, sociales y económicas.
Durante este mes, los venezolanos volvieron a sostenerse unos a otros. Siempre solidaridarios. Vecinos, comunidades, organizaciones, periodistas, iglesias y voluntarios asumieron tareas que correspondían al Estado. Esa solidaridad honra al país, pero ya no puede seguir… pic.twitter.com/f5KjcKyJ13
— Edmundo González (@EdmundoGU) July 24, 2026
El balance oficial presentado por la administración encabezada por Delcy Rodríguez señala que el número de fallecidos ascendió a 5.398 personas, tras confirmarse nuevos decesos en los últimos días. Las cifras también registran 16.740 heridos, mientras que el número de desaparecidos permanece sin un dato oficial.
No obstante, organizaciones ciudadanas e internacionales manejan estimaciones mucho mayores. La iniciativa Desaparecidos Terremoto Venezuela ha recibido más de 29.000 reportes de personas cuyo paradero sigue sin conocerse. Por su parte, Naciones Unidas considera que la cifra real de personas atrapadas bajo los escombros podría alcanzar las 50.000.
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La emergencia también provocó un amplio desplazamiento interno. Actualmente 23.335 personas permanecen en 107 campamentos temporales, mientras que 17.907 ciudadanos perdieron completamente sus viviendas, lo que incrementa la presión sobre los programas de asistencia humanitaria.
El impacto sobre la infraestructura resulta igualmente severo. Los organismos oficiales contabilizan 856 edificaciones afectadas y 190 inmuebles completamente colapsados, principalmente en el estado La Guaira, considerado la zona cero del desastre. Caracas también registra daños importantes, al igual que los estados Miranda, Carabobo, Yaracuy y Aragua.
El terremoto afectó además importantes monumentos históricos y culturales, entre ellos la Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, y la Catedral de Valencia. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía también sufrió daños significativos en su terminal, por lo que las autoridades proyectan una reapertura parcial entre mediados y finales de agosto.
El impacto económico representa otro de los grandes desafíos para el país. El Banco Mundial calcula que los daños materiales ascienden a 19.600 millones de dólares, distribuidos entre viviendas, infraestructura pública y edificios comerciales. Sin embargo, el organismo estima que una reconstrucción integral bajo estándares modernos de ingeniería sismorresistente podría elevar la inversión necesaria hasta 50.000 millones de dólares, mientras otras agencias de Naciones Unidas sitúan los costos básicos de recuperación en aproximadamente 37.000 millones.
Para atender parte de la emergencia, Venezuela logró acceder a 346 millones de dólares previamente congelados en el Fondo Monetario Internacional. Paralelamente, representantes del sector económico solicitaron a la administración estadounidense la flexibilización temporal de las sanciones financieras para facilitar el acceso a financiamiento internacional.
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La recuperación de los servicios públicos avanza de manera desigual. El suministro eléctrico registra un 96% de restablecimiento en La Guaira, gracias a la reparación de 21 subestaciones y al apoyo internacional, incluido el envío de plantas eléctricas por parte de México. Sin embargo, las telecomunicaciones continúan presentando interrupciones frecuentes debido a los daños en la infraestructura urbana.
En materia de agua potable, las autoridades informan una recuperación del 84% del sistema de bombeo en La Guaira. A pesar de ese avance, miles de personas que permanecen en refugios improvisados o en la vía pública continúan enfrentando dificultades para acceder al servicio. Diversas organizaciones humanitarias instalaron depósitos de almacenamiento, ejecutan procesos permanentes de cloración y distribuyen agua en las zonas más afectadas.
El sistema sanitario enfrenta uno de los mayores retos de la emergencia. Hospitales parcialmente dañados atienden a pacientes con traumatismos, enfermedades crónicas, embarazos y problemas de salud mental derivados del desastre. Organismos internacionales advierten que el hacinamiento y las bajas coberturas de vacunación incrementan el riesgo de brotes de dengue, malaria y chikungunya.
Hoy se cumple un mes de los terremotos que sacudieron Venezuela.
— Médicos Sin Fronteras (@MSF_Espana) July 24, 2026
🚑 Desde el primer día, respondemos a esta emergencia con clínicas móviles, atención médica y apoyo psicológico. pic.twitter.com/bZ7JvJIWOK
Mientras tanto, organizaciones como Médicos Sin Fronteras mantienen clínicas móviles y han entregado 8,5 toneladas de suministros médicos para reforzar la atención en hospitales, refugios y morgues que continúan operando bajo una fuerte presión. Un mes después del desastre, Venezuela aún enfrenta una larga etapa de recuperación que dependerá tanto del esfuerzo interno como del respaldo sostenido de la comunidad internacional.



