¿Terremotos en Venezuela cambian los planes de la diáspora? Entre la incertidumbre económica y el deseo de volver
La tragedia dejó en evidencia que los desastres naturales no solo afectan la infraestructura y la economía de un país. También transforman las decisiones personales de quienes permanecen lejos de su lugar de origen, especialmente cuando la distancia dificulta acompañar a sus seres queridos en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejaron una profunda crisis humanitaria, sino que también modificaron los proyectos de vida de cientos de venezolanos que residen en el extranjero. Mientras algunos decidieron aplazar su regreso por la incertidumbre que enfrenta el país, otros reforzaron su determinación de volver para acompañar a sus familias en medio de la tragedia.
El balance oficial reporta 3.685 personas fallecidas y 16.740 heridas, además de miles de ciudadanos que perdieron sus viviendas. A esta situación se suman daños estructurales valorados en aproximadamente 37.000 millones de dólares, de acuerdo con estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
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La magnitud del desastre generó preocupación entre integrantes de la diáspora venezolana que contemplaban regresar de forma definitiva al país. Muchos consideran que el proceso de reconstrucción demandará años y podría afectar las perspectivas de recuperación económica.
Roymar Contreras, venezolana radicada en España, explicó en una entrevista con Bloomberg Línea que el panorama actual modificó completamente sus expectativas sobre el futuro de Venezuela. “Cuando creíamos que la economía podía empezar a mejorar, ahora lo veo muy difícil. Incluso puede retroceder y quedar peor de lo que estaba antes”, señaló.
La percepción de Contreras refleja la incertidumbre que experimentan numerosos migrantes, quienes observaban señales de una posible estabilización económica antes de la emergencia. Ahora, el elevado costo de la reconstrucción y las necesidades humanitarias plantean nuevos desafíos para el país.
Sin embargo, no todos reaccionaron de la misma manera. Para otros venezolanos en el exterior, la tragedia fortaleció el deseo de regresar y permanecer junto a sus seres queridos, aun cuando las condiciones resulten complejas.
Fabiana Rodríguez, también residente en España, aseguró que los acontecimientos reafirmaron su decisión de volver a Venezuela. “Después de esto solo quiero estar con mi gente. Sé que no será fácil, pero no quiero volver a vivir algo así estando lejos de los míos”, expresó.
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El impacto emocional del desastre también obligó a muchas familias a modificar sus planes de viaje. Algunos venezolanos ya no contemplan el retorno como una opción de largo plazo, sino como una necesidad inmediata para despedir a familiares que perdieron la vida durante los terremotos o para brindar apoyo a quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.
La tragedia dejó en evidencia que los desastres naturales no solo afectan la infraestructura y la economía de un país. También transforman las decisiones personales de quienes permanecen lejos de su lugar de origen, especialmente cuando la distancia dificulta acompañar a sus seres queridos en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.



