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Bolivia enfrenta una escalada de tensión social y política con bloqueos, choques y reclamos contra el gobierno

El clima de incertidumbre mantiene en alerta a la población. Autoridades evacuaron dependencias estatales cercanas a la Plaza Murillo, entre ellas la Cancillería y la Asamblea Legislativa, mientras vecinos de ciudades como Potosí levantaron barricadas por temor a saqueos y nuevos episodios de violencia.

Bolivia / Redacción Panas en Utah.- Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años tras una ola de protestas, bloqueos de rutas y enfrentamientos que paralizan importantes regiones del país. La crisis concentra su mayor nivel de tensión en las ciudades de La Paz y El Alto, donde organizaciones sindicales, agrupaciones sociales, sectores agrarios y transportistas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, según reportan medios bolivianos.

La situación se agravó por el deterioro económico que golpea a miles de familias bolivianas. Diversos sectores denuncian una fuerte escasez de combustibles, dificultades para acceder a dólares y un incremento sostenido en los precios de alimentos y servicios básicos. El malestar social aumentó luego de que el gobierno anunciara el retiro de subsidios a la gasolina y al diésel, medida que generó rechazo inmediato en distintas regiones.

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Al mismo tiempo, el escenario político sumó un nuevo foco de conflicto tras la orden de captura emitida contra el expresidente Evo Morales por un caso vinculado a presunta trata de personas. Grupos afines al exmandatario, conocidos como “evistas”, organizaron marchas y cercos hacia la sede de gobierno, intensificando la presión sobre la administración nacional.

La desconfianza hacia las instituciones también alimenta las protestas. La Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos y organizaciones sociales acusan al Ejecutivo de incumplir promesas realizadas durante la campaña electoral. Muchos manifestantes consideran que la gestión de Rodrigo Paz perdió capacidad para controlar la crisis económica y garantizar estabilidad.

Las movilizaciones ya provocan severas consecuencias en la circulación interna del país. Reportes locales indican la existencia de alrededor de 60 puntos de bloqueo activos en carreteras nacionales, situación que afecta especialmente a los departamentos de La Paz, Oruro y parte de Beni. Los cortes dificultan el transporte de alimentos, combustible y mercancías esenciales.

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En el centro paceño se registraron fuertes choques entre efectivos policiales y mineros cooperativistas que utilizaron dinamita, petardos y gases lacrimógenos durante las protestas. Medios nacionales e internacionales reportaron civiles heridos y decenas de personas detenidas en medio de los disturbios.

Además, integrantes de los llamados “Ponchos Rojos”, una organización comunitaria indígena aimara, avanzaron sobre vallados de seguridad instalados en La Paz y obligaron al repliegue de fuerzas policiales y militares en algunos sectores estratégicos.

El clima de incertidumbre mantiene en alerta a la población. Autoridades evacuaron dependencias estatales cercanas a la Plaza Murillo, entre ellas la Cancillería y la Asamblea Legislativa, mientras vecinos de ciudades como Potosí levantaron barricadas por temor a saqueos y nuevos episodios de violencia.

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