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Utah acelera su infraestructura digital: Crecimiento, presión hídrica y retos energéticos en el horizonte

Utah enfrenta así un delicado equilibrio entre crecimiento tecnológico, sostenibilidad ambiental y seguridad energética, en un contexto donde la demanda digital no muestra señales de desaceleración.

Utah / Redacción Panas en Utah.- El estado de Utah se encamina a una expansión sin precedentes en su capacidad de centros de datos, impulsada por la creciente demanda tecnológica y el auge de la inteligencia artificial. El estado cuenta actualmente con 48 instalaciones operativas que superan los 920 megavatios de capacidad energética. Sin embargo, este escenario cambiará de forma sustancial en los próximos años, con siete nuevos proyectos en desarrollo que aportarán alrededor de 2.600 megavatios adicionales antes de 2028, incluidos 1.700 megavatios generados fuera de la red tradicional.

Este crecimiento responde a una dinámica global liderada por grandes compañías tecnológicas y operadores especializados. La inversión en infraestructura digital fortalece el ecosistema económico, dinamiza el mercado tecnológico y respalda avances en inteligencia artificial. Expertos del sector coinciden en que estas instalaciones constituyen una pieza clave de la economía contemporánea, con impacto directo en la innovación y la competitividad.

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A pesar de las oportunidades, el desarrollo intensivo de centros de datos plantea desafíos significativos. El consumo de agua figura entre los principales puntos críticos. Muchas de estas instalaciones emplean sistemas de enfriamiento por evaporación para mantener operativos sus equipos, especialmente las unidades de procesamiento gráfico utilizadas en inteligencia artificial. Un centro de datos de 100 megavatios puede consumir cerca de 2 millones de litros de agua al día, una cifra equivalente al uso diario de aproximadamente 6.500 hogares.

La ubicación de estas infraestructuras agrava el problema. La mayoría de los centros operativos y proyectados se concentran en el Wasatch Front, una región catalogada con alto estrés hídrico. Este contexto obliga a evaluar alternativas tecnológicas, como sistemas de refrigeración líquida sin evaporación, que reducen el consumo de agua pero incrementan la demanda energética entre un 16 % y un 18 %.

En paralelo, la capacidad de la red eléctrica emerge como otro factor determinante. Proyecciones del sector energético anticipan posibles déficits de suministro en escenarios extremos hacia 2031 si no se amplía la generación disponible. Esta presión obliga a planificar inversiones en infraestructura energética que garanticen estabilidad y soporte a la expansión digital.

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El impacto económico, sin embargo, resulta relevante. La construcción y operación de estos centros generará empleo y podría fortalecer economías locales, especialmente en zonas rurales. Se estima que Utah podría alcanzar entre 2.000 y 3.250 puestos de trabajo permanentes en operaciones para 2030.

Utah enfrenta así un delicado equilibrio entre crecimiento tecnológico, sostenibilidad ambiental y seguridad energética, en un contexto donde la demanda digital no muestra señales de desaceleración.

Con información de KSL

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