Estados Unidos

Alerta pastoral por la salud mental: Un obispo advierte sobre el impacto creciente en jóvenes y familias

Como respuesta concreta, el obispo impulsó hace un año la creación de una comisión diocesana de salud mental, integrada por expertos en psicología, teología y consejería. Con su apoyo, la diócesis prevé publicar una lista de profesionales recomendados para los fieles católicos.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- El obispo Michael Burbidge, titular de la Diócesis de Arlington en Virginia, advirtió sobre una crisis de salud mental que describió como alarmante, con especial impacto en niños, adolescentes y jóvenes. El prelado compartió su preocupación tras dialogar con párrocos y agentes pastorales, quienes coinciden en la magnitud del problema y en la falta de recursos suficientes para atenderlo desde las comunidades.

“Existe una crisis real en este momento en lo que respecta a la salud mental y el bienestar emocional, y se manifiesta con particular fuerza entre los jóvenes”, afirmó Burbidge en una entrevista con EWTN News. En su reciente carta pastoral, titulada El Médico Divino y un enfoque cristiano de la salud mental y el bienestar, el obispo subrayó que el alcance del fenómeno resulta “asombroso” y exige respuestas urgentes.

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Burbidge explicó que la carta busca ofrecer orientación y acompañamiento a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de Cristo, con el objetivo de ayudar a quienes enfrentan los desafíos del mundo moderno en materia de salud mental. Recordó que la depresión figura como la principal causa de discapacidad a nivel mundial y que, según datos de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales, uno de cada cinco adultos en Estados Unidos atraviesa problemas de salud mental cada año.

En ese contexto, el obispo señaló una necesidad pastoral concreta: la falta de consejeros especializados que integren una visión cristiana. Muchos sacerdotes, indicó, reciben solicitudes de ayuda de familias, matrimonios y jóvenes, pero no siempre cuentan con la formación necesaria para responder a situaciones complejas. Además, observó que gran parte de la consejería disponible carece de una comprensión cristiana de la persona y de su orientación hacia Dios, las relaciones auténticas y el desarrollo de las virtudes.

Burbidge sostuvo que la fe y la confianza en Dios representan un factor decisivo para un bienestar duradero. A su juicio, una atención psicológica que excluya la dimensión espiritual difícilmente alcance una sanación profunda. “La fe nos permite vislumbrar el cielo incluso ahora”, expresó, y remarcó que ese horizonte resulta esencial en los procesos de acompañamiento.

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Como respuesta concreta, el obispo impulsó hace un año la creación de una comisión diocesana de salud mental, integrada por expertos en psicología, teología y consejería. Con su apoyo, la diócesis prevé publicar una lista de profesionales recomendados para los fieles católicos.

El sacerdote Charles Sikorsky, presidente de Divine Mercy University, reforzó esta mirada al afirmar que la psicología requiere una visión cristiana integral. Señaló que la persona necesita atención tanto en su dimensión humana como espiritual y recordó que la psicología, entendida como ciencia del alma, encuentra en Cristo al “Médico Divino”. Según indicó, cualquier abordaje que reduzca al ser humano solo a lo biológico o experiencial pierde eficacia frente a la complejidad del sufrimiento actual.

Con información de Aciprensa

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