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Estados Unidos endurece su presión sobre Cuba con aranceles a países que suministren petróleo

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- Estados Unidos anunció un nuevo endurecimiento de su política hacia Cuba mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump. La disposición establece la aplicación de aranceles adicionales a los bienes importados desde países que vendan o suministren petróleo al régimen cubano, ya sea de forma directa o a través de intermediarios. La Casa Blanca presentó la medida como una acción destinada a debilitar una de las principales fuentes de respaldo económico y energético de La Habana.

Según el Gobierno estadounidense, el flujo constante de crudo y combustibles refinados permite al régimen cubano sostener su sistema eléctrico, el transporte y sectores estratégicos de la economía. Washington sostiene que ese apoyo energético contribuye a la permanencia de la dictadura en el poder y facilita actividades que, a su juicio, afectan la estabilidad regional y los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

En el texto oficial de la orden, el presidente Trump afirmó que las políticas y prácticas del Gobierno cubano representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. El mandatario también señaló que La Habana mantiene vínculos con actores considerados hostiles a Washington, una situación que, según su administración, exige una respuesta firme e inmediata.

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El mecanismo diseñado por la Casa Blanca introduce un proceso de evaluación coordinado entre varias agencias federales. El secretario de Comercio asumirá la tarea de determinar si un país vende o entrega petróleo a Cuba, incluso cuando utilice terceros o esquemas indirectos. Tras esa determinación, el secretario de Estado analizará el caso junto con otros organismos y recomendará si corresponde aplicar un arancel adicional y definir su magnitud. La decisión final quedará en manos del presidente.

La orden ejecutiva no fija tarifas automáticas ni uniformes. En cambio, habilita un sistema de análisis caso por caso que involucra a los departamentos de Comercio, Estado y Tesoro, además de otras agencias federales. Con este enfoque, la administración busca ejercer presión selectiva sobre gobiernos y empresas que mantengan relaciones energéticas con Cuba, sin cerrar la puerta a evaluaciones diplomáticas y estratégicas específicas.

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Analistas señalan que la medida podría tener efectos más amplios en el comercio internacional, ya que varios países mantienen vínculos energéticos con La Habana y, al mismo tiempo, relaciones comerciales relevantes con Estados Unidos. El anuncio también refuerza la línea dura que la administración Trump ha sostenido frente al régimen cubano, con sanciones orientadas a aislarlo económicamente y limitar su margen de maniobra.

Con esta decisión, Washington envía una señal clara a la comunidad internacional: cualquier apoyo energético al régimen cubano tendrá consecuencias económicas en el acceso al mercado estadounidense. El impacto final dependerá de cómo respondan los países involucrados y de la aplicación concreta de los aranceles anunciados.

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