Colombia / Redacción Panas en Utah.- Las autoridades de Colombia confirmaron que los restos del avión de la aerolínea estatal Satena, que desapareció este miércoles mientras cubría un vuelo regional en el departamento de Norte de Santander, se encontraron sin sobrevivientes. La aeronave, un bimotor Beechcraft 1900, transportaba 13 pasajeros y dos tripulantes en la ruta que une Cúcuta con Ocaña, un trayecto que suele durar alrededor de 25 minutos.
El bimotor despegó del aeropuerto Camilo Daza, en Cúcuta, poco antes del mediodía, con destino al aeropuerto Aguas Claras en Ocaña. A las 11:54 hora local los controladores perdieron contacto con la aeronave y no registraron su llegada. Familiares, autoridades aeronáuticas y equipos de rescate desplegaron inmediatamente operaciones de búsqueda en la región montañosa del Catatumbo.
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Campesinos de la vereda Curacica, en el municipio de La Playa de Belén, localizaron el avión entre terrenos abruptos de difícil acceso. La aerolínea y la Aeronáutica Civil informaron que no encontraron signos de vida entre los ocupantes, y las 15 personas que viajaban en el vuelo fallecieron en el accidente.
Entre los pasajeros figuraba el congresista colombiano Diógenes Quintero Amaya, representante a la Cámara por la Circunscripción Transitoria Especial de Paz (Citrep) del Catatumbo, quien había asumido el cargo en 2022 con apoyo de comunidades afectadas por el desplazamiento forzado. Además de Quintero Amaya, viajaba su asistente, Natalia Acosta Salcedo, y el médico y candidato al Congreso Carlos Salcedo, entre otros miembros de equipos políticos y civiles.
El presidente de la Junta de Acción Comunal de Curacica alertó a las autoridades tras hallar los restos, que quedaron dispersos en una zona boscosa, donde las condiciones climáticas y geográficas complican las labores de recuperación. Funcionarios aeronáuticos recogen información para determinar las causas exactas de la pérdida de la aeronave, entre posibles factores técnicos o ambientales.
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La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, y representantes de la Aeronáutica Civil emitieron comunicados expresando dolor por el suceso y solidaridad con las familias de las víctimas. Las autoridades reiteraron su compromiso con una investigación exhaustiva para clarificar el accidente y evitar que hechos similares ocurran en el futuro.
Testimonios de quienes conocían a los fallecidos subrayan el impacto humano de esta tragedia. Quintero Amaya, con una trayectoria de servicio en zonas afectadas por la violencia, y otros pasajeros se dirigían a cumplir actividades oficiales y comunitarias. Este accidente marca un momento doloroso para la región y genera llamados reiterados a fortalecer la seguridad de las operaciones aéreas en rutas cortas y geográficamente complejas.



