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Venezuela proyecta dificultades económicas hasta 2037 gracias a la deuda externa que dejaron las administraciones de Chávez y Maduro

En resumen, la deuda externa venezolana permanece en un nivel extraordinariamente alto que condiciona el crecimiento y la recuperación del país. Incluso con un repunte petrolero significativo, los desafíos estructurales y financieros persistirán durante más de una década, con efectos directos sobre la economía venezolana y la vida cotidiana de su población.

Redacción Panas en Utah.- Venezuela enfrenta una de las cargas de deuda externa más altas del mundo y su impacto marcará la economía del país durante más de una década. Según un análisis reciente de Oxford Economics, la deuda externa venezolana equivale al 193 % del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que supera con creces los niveles de endeudamiento de países con economías en estrés comparables, y se mantendría en niveles extremadamente altos al menos hasta 2037.

El deterioro económico que vivió Venezuela durante las administraciones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro creó una situación financiera compleja. La economía se contrajo notablemente en la última década y la falta de transparencia en las cifras oficiales obliga a las consultoras a estimar el monto total de la deuda, que rondaría entre 160 000 y 170 000 millones de dólares, según proyecciones del informe.

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Estas cifras surgen incluso en escenarios donde la producción petrolera —sector tradicionalmente clave para las finanzas del país— muestra señales de recuperación. Oxford Economics evaluó dos posibles trayectorias de producción: una con 2 millones de barriles diarios y otra con 3 millones a largo plazo. En ambos casos la proporción de deuda respecto al PIB se mantiene por encima de niveles sostenibles, aunque tiende a disminuir levemente con un crecimiento petrolero robusto.

La deuda externa alta representa un freno importante para el acceso de Venezuela al financiamiento internacional. Los compromisos financieros, incluidos bonos en default desde 2017 y obligaciones con diversos acreedores, limitan la capacidad de obtener créditos y atraer inversiones que impulsen la economía. Los bonos acumulados, con intereses acumulados a lo largo de varios años, forman una parte significativa de esa carga.

El informe de Oxford también señala un déficit fiscal importante que el país deberá enfrentar en los próximos años. Durante 2026-2029, se proyecta un déficit primario promedio superior al 3 % del PIB, aun cuando se estabilice la producción petrolera y se adopten medidas fiscales más estrictas.

Los riesgos financieros no solo afectan las perspectivas macroeconómicas sino que también condicionan decisiones políticas y sociales clave. Analistas internacionales consideran que una reestructuración de la deuda podría requerir negociaciones complejas con acreedores privados y países bilaterales, además de potenciales acuerdos con organismos como el Fondo Monetario Internacional para aliviar parte del peso financiero.

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En resumen, la deuda externa venezolana permanece en un nivel extraordinariamente alto que condiciona el crecimiento y la recuperación del país. Incluso con un repunte petrolero significativo, los desafíos estructurales y financieros persistirán durante más de una década, con efectos directos sobre la economía venezolana y la vida cotidiana de su población.

Con información de Bloomberg Línea

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