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Marco Rubio, el estratega detrás de la operación de EE.UU. en Venezuela y su papel decisivo en el futuro político del país

Con Maduro bajo custodia estadounidense y la administración delineando el futuro de Venezuela, Rubio figura como arquitecto y principal defensor de una estrategia que marca un nuevo capítulo en las relaciones de Estados Unidos con la región.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- Marco Rubio emerge como una figura central en la estrategia de Estados Unidos tras la operación militar que capturó a Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero. El secretario de Estado estadounidense lidera una de las iniciativas más audaces de la administración Trump en el hemisferio occidental, con la vista puesta en definir el rumbo político y económico de Venezuela en los próximos meses.

Rubio supera su antigua imagen de legislador relegado en asuntos de política exterior para imponerse como pieza clave de la Casa Blanca en América Latina. Tras las críticas iniciales por parte de Donald Trump en 2016, hoy ejerce una influencia considerable y coordina varias áreas de gobierno relacionadas con la crisis venezolana. Su apoyo y liderazgo detrás de la operación que culminó con la captura de Maduro demostraron que su voz pesa en áreas que antes dominaban otros enviados o funcionarios especializados.

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Estados Unidos lanzó la misión que desestabilizó al gobierno venezolano y concluyó con la detención del presidente Maduro, una acción que Trump describió como parte de una lucha contra el narcotráfico y organizaciones criminales. Tras la operación, Rubio explicó que la misión no representa una guerra abierta, sino una función de cumplimiento de la ley y sanciones, buscando ejercer presión sin una ocupación directa.

Rubio articula ahora un plan de tres fases para la transición en Venezuela. El primero enfatiza la estabilización del país; el segundo contempla la recuperación económica con acceso para empresas occidentales y la reconstrucción de sectores clave como el petrolero; y el tercero apunta a una transición política con mayor participación opositora y reconciliación nacional.

Desde Washington, Rubio ha defendido el enfoque estadounidense frente a audiencias en medios nacionales e internacionales, insistiendo en que la operación no equivale a una invasión, y detallando que el objetivo principal se orienta a frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y promover cambios en la región.

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Su papel también se vincula con la política interna estadounidense, pues la estabilidad de Venezuela, las perspectivas de democracia y la gestión económica allí están ahora ligadas al resultado de la estrategia que Rubio coordina. Analistas destacan que ese vínculo entre los resultados de la política exterior y su reputación interna podría influir en su posición dentro del Partido Republicano en los próximos años.

Con Maduro bajo custodia estadounidense y la administración delineando el futuro de Venezuela, Rubio figura como arquitecto y principal defensor de una estrategia que marca un nuevo capítulo en las relaciones de Estados Unidos con la región.

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