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¿Por qué Buenos Aires lleva semanas bajo un cielo gris? El fenómeno que explica la persistente nubosidad

Así, el cielo gris que acompaña a Buenos Aires no responde a un único fenómeno, sino a la combinación de humedad elevada, circulación de vientos y condiciones atmosféricas que favorecen la persistencia de nubosidad baja. El escenario podría cambiar pronto, aunque el invierno todavía prepara nuevas jornadas de frío para el país.

Buenos Aires / Redacción Panas en Utah.- El invierno argentino atraviesa una particular etapa meteorológica que mantiene a Buenos Aires y buena parte de la región central bajo cielos grises, humedad elevada y escasa presencia del sol. La sucesión de jornadas nubladas rompe con el patrón que suele caracterizar al invierno en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), cuando el ingreso de aire frío y seco favorece mañanas despejadas y temperaturas bajas.

La explicación apunta a una combinación de factores atmosféricos que favorece la permanencia de nubosidad baja. Entre ellos aparece el alto contenido de humedad, que alcanza registros muy superiores a los habituales para esta época del año. Mientras los valores históricos de humedad durante el invierno suelen ubicarse aproximadamente entre 56% y 76% en la región central, durante las últimas semanas los registros llegaron a oscilar entre 85% y 95%.

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El aire frío retiene menos vapor de agua y, cuando entra en contacto con una atmósfera tan cargada de humedad, facilita la condensación. Ese proceso genera nubes bajas, neblinas y una sensación de cielo permanentemente cubierto. La situación también reduce la amplitud térmica y contribuye a que las temperaturas permanezcan contenidas durante buena parte del día.

Otro elemento importante corresponde a la circulación de los vientos. La persistencia de vientos del sudeste favorece el ingreso de aire húmedo procedente del Río de la Plata y del Atlántico. Esa corriente aporta las condiciones necesarias para formar capas de nubosidad baja y lloviznas, especialmente en Buenos Aires y zonas cercanas.

Los especialistas también relacionan este escenario con la influencia de patrones climáticos de gran escala, entre ellos el fenómeno de El Niño. Este tipo de circulación puede favorecer un mayor transporte de humedad y modificar la distribución habitual de las precipitaciones y la nubosidad en distintas regiones del país.

La consecuencia más visible para los habitantes resulta evidente: jornadas con poca luz solar, humedad persistente y una sensación térmica que puede resultar más fría de lo que indican los termómetros. El paisaje invernal cambia así de los tradicionales días despejados a una sucesión de mañanas y tardes bajo una extensa capa de nubes.

Sin embargo, los pronósticos anticipan un cambio en el escenario durante los próximos días. La rotación del viento podría favorecer una disminución de la nubosidad y permitir que el sol vuelva a ganar protagonismo sobre Buenos Aires y otras zonas de la región central.

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El alivio, de acuerdo con las proyecciones mencionadas, podría durar poco. Hacia el fin de semana del 22 y 23 de agosto, una nueva masa de aire polar avanzaría sobre el territorio argentino y provocaría un marcado descenso de las temperaturas. El ingreso de aire frío también podría generar heladas en distintas provincias.

Así, el cielo gris que acompaña a Buenos Aires no responde a un único fenómeno, sino a la combinación de humedad elevada, circulación de vientos y condiciones atmosféricas que favorecen la persistencia de nubosidad baja. El escenario podría cambiar pronto, aunque el invierno todavía prepara nuevas jornadas de frío para el país.

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