Terremotos en Venezuela dañan 87 bienes patrimoniales y encienden las alarmas sobre la conservación del legado histórico
El informe concluye que la recuperación del patrimonio cultural debe formar parte de la respuesta integral ante desastres naturales. La protección de estos bienes no solo preserva edificaciones de valor histórico, sino que también fortalece la identidad de las comunidades y contribuye a conservar la memoria colectiva del país frente a futuras emergencias.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026 dejaron un impacto que va más allá de las pérdidas humanas y los daños materiales. Un informe preliminar elaborado por la organización Clima21 revela que los movimientos telúricos afectaron 87 bienes del patrimonio cultural venezolano, entre ellos monumentos históricos, iglesias, edificaciones civiles y la emblemática Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.
La investigación, desarrollada por Zaida García Valecillo y Alejandro Álvarez Iragorry, identificó inmuebles con daños confirmados o que requieren inspecciones técnicas especializadas. El estudio abarca cinco entidades federales y 16 municipios, aunque la mayor concentración de afectaciones se localiza en el Distrito Capital y el estado La Guaira.
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Los especialistas determinaron que 45% de los bienes evaluados presenta un alto nivel de deterioro. En otros inmuebles, los investigadores no lograron establecer con precisión la magnitud de los daños debido a la escasa información disponible y a la ausencia de evaluaciones técnicas detalladas.
El reporte señala que las edificaciones religiosas representan casi la mitad de las estructuras afectadas. Asimismo, identifica al patrimonio colonial como el más vulnerable, debido a la antigüedad de sus construcciones, los materiales utilizados en su edificación y la falta de intervenciones preventivas en muchos de estos inmuebles.
Entre los espacios impactados destaca la Ciudad Universitaria de Caracas, considerada una de las obras arquitectónicas más importantes del país. El complejo universitario, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), forma parte del patrimonio cultural de valor excepcional y ahora requiere nuevas evaluaciones para determinar el alcance de las afectaciones ocasionadas por los sismos.
La investigadora Zaida García Valecillo explicó que las consecuencias del desastre no se limitan al deterioro físico de edificios y monumentos. A su juicio, los daños también comprometen la preservación de la memoria colectiva, la identidad cultural y el derecho de las comunidades a transmitir su patrimonio histórico a las futuras generaciones.
El estudio también pone de manifiesto una debilidad institucional: Venezuela carece de un registro público y actualizado de su patrimonio cultural. Esa situación dificulta la identificación de los bienes afectados, retrasa la evaluación de daños y limita la planificación de estrategias de recuperación basadas en información verificable.
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Frente a este panorama, Clima21 recomienda realizar inspecciones técnicas especializadas, aplicar medidas de estabilización y protección de emergencia, fortalecer los inventarios patrimoniales e incorporar la conservación del patrimonio cultural en las políticas nacionales de gestión del riesgo de desastres. Estas recomendaciones siguen los lineamientos establecidos por la Unesco, el Centro Internacional de Estudios de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCROM), el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y el Marco de Sendai.
El informe concluye que la recuperación del patrimonio cultural debe formar parte de la respuesta integral ante desastres naturales. La protección de estos bienes no solo preserva edificaciones de valor histórico, sino que también fortalece la identidad de las comunidades y contribuye a conservar la memoria colectiva del país frente a futuras emergencias.
Con información de El Nacional



