Departamento de Salud de Utah lanza advertencia sobre enfermedades transmitidas por el agua durante la temporada de piscinas
Especialistas señalan que la combinación de higiene, responsabilidad individual y vigilancia sanitaria resulta fundamental para conservar el agua recreativa limpia y segura.
Utah/ Redacción Panas en Utah.- La llegada de la temporada de calor también incrementa las preocupaciones sanitarias relacionadas con las enfermedades transmitidas por el agua recreativa. Especialistas del Departamento de Salud de Utah advierten que microorganismos como el criptosporidium, la Giardia y el norovirus pueden sobrevivir incluso en piscinas que reciben tratamiento químico adecuado, lo que convierte a la prevención en la herramienta más importante para evitar contagios.
Estos gérmenes afectan tanto a niños como a adultos y pueden provocar diarrea, vómitos, infecciones intestinales y otras complicaciones relacionadas con el contacto o la ingestión de agua contaminada.
Autoridades sanitarias y expertos en recreación acuática insisten en la necesidad de adoptar hábitos responsables para reducir riesgos y mantener espacios seguros para toda la comunidad durante el verano.
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Una de las principales recomendaciones consiste en evitar completamente el ingreso a piscinas cuando una persona presenta diarrea. Según especialistas, esta representa la forma más frecuente de contaminación del agua recreativa y facilita la propagación de enfermedades infecciosas entre los bañistas. Los expertos recomiendan esperar al menos dos semanas después de superar los síntomas antes de volver a nadar.
Otra medida clave incluye ducharse antes de entrar a la piscina. Un enjuague rápido de aproximadamente 60 segundos elimina gran parte del sudor, suciedad y aceites corporales acumulados en la piel. Esto permite que el cloro actúe principalmente contra microorganismos y no pierda efectividad al reaccionar con residuos corporales.
Las autoridades también recomiendan evitar tragar agua de piscina, ya que incluso pequeñas cantidades pueden contener organismos capaces de causar enfermedades gastrointestinales.
En el caso de los niños, especialistas sugieren realizar pausas para ir al baño cada hora y revisar los pañales en áreas alejadas de la piscina para disminuir el riesgo de contaminación.
La higiene personal continúa siendo otro factor esencial. Lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes de comer ayuda a reducir significativamente la transmisión de bacterias y virus.
Además, médicos recomiendan secar correctamente los oídos después de nadar para prevenir infecciones conocidas como “oído de nadador”, relacionadas con el crecimiento de hongos y bacterias provocado por la humedad acumulada.
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La ducha posterior al baño también forma parte de las recomendaciones sanitarias. El uso de agua y jabón permite eliminar restos de productos químicos y posibles residuos adheridos a la piel tras permanecer en la piscina.
Especialistas señalan que la combinación de higiene, responsabilidad individual y vigilancia sanitaria resulta fundamental para conservar el agua recreativa limpia y segura. Las autoridades insisten en que pequeñas acciones preventivas pueden evitar brotes infecciosos y garantizar una temporada saludable para toda la comunidad.



