Estados Unidos

Pago de emergencia a la TSA no alivia de inmediato demoras en aeropuertos de EE. UU.

A pesar de las acciones implementadas, los aeropuertos continúan ajustando sus operaciones ante una demanda elevada y una recuperación gradual del personal. La normalización del servicio dependerá de la estabilidad laboral dentro de la TSA y del ritmo en que los agentes retomen sus funciones habituales.

Redacción Panas en Utah.- Los principales aeropuertos de Estados Unidos mantienen las alertas para viajeros ante la persistencia de largas filas en los controles de seguridad, pese a la reciente orden del presidente Donald Trump de reactivar el pago a los agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). Las autoridades recomiendan llegar con varias horas de anticipación, en un contexto de alta demanda por la temporada de vacaciones.

La medida presidencial instruyó al Departamento de Seguridad Nacional a ejecutar pagos de emergencia para los trabajadores de la TSA, quienes permanecieron semanas sin salario debido al cierre presupuestario que afectó a la agencia. Sin embargo, los aeropuertos más transitados advierten que el impacto de esta decisión no se reflejará de forma inmediata en la reducción de los tiempos de espera.

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El escenario coincide con un incremento significativo en el flujo de pasajeros por las vacaciones de primavera y la cercanía de celebraciones como la Pascua judía y la Pascua cristiana. Este volumen adicional ha presionado la capacidad operativa de los controles de seguridad, que ya enfrentaban limitaciones por la ausencia de personal.

El cierre del Departamento de Seguridad Nacional se extendió durante 44 días, lo que superó el récord previo de paralización administrativa en el gobierno federal. Durante ese período, decenas de miles de empleados de la TSA continuaron en funciones sin recibir remuneración, una situación que impactó directamente en la disponibilidad de personal. Según datos oficiales, cerca de 500 agentes abandonaron la agencia desde el inicio del cierre.

Ante este panorama, el gobierno federal desplegó agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en varios aeropuertos para reforzar los controles de seguridad. La medida buscó aliviar la carga operativa de la TSA y garantizar la continuidad del servicio en puntos críticos del país.

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El encargado de política fronteriza de la Casa Blanca, Tom Homan, explicó que la permanencia de los agentes de ICE dependerá del retorno efectivo del personal de la TSA una vez que se normalicen los pagos. También señaló que el número de trabajadores que decidan reincorporarse influirá en la duración del apoyo adicional.

En el estado de Maryland, el gobernador Wes Moore confirmó el envío de más agentes al Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington con el objetivo de agilizar los controles de pasajeros. Las autoridades subrayan que estos refuerzos cumplen funciones operativas y no están orientados a la aplicación de leyes migratorias.

A pesar de las acciones implementadas, los aeropuertos continúan ajustando sus operaciones ante una demanda elevada y una recuperación gradual del personal. La normalización del servicio dependerá de la estabilidad laboral dentro de la TSA y del ritmo en que los agentes retomen sus funciones habituales.

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