Gobierno de EE. UU. enfrenta cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional por disputa política sobre inmigración
Con ambos bandos firmes en sus posiciones y sin señales claras de un compromiso inmediato, el cierre del DHS se vislumbra como un elemento adicional de presión política que podría extenderse si no se alcanza un nuevo acuerdo en los próximos días.

Estados Unidos / Redacción Panas en Utah.- El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) entrará en un cierre parcial a partir de este fin de semana tras fracasar las negociaciones entre la Casa Blanca y legisladores demócratas para aprobar financiamiento nuevo antes del vencimiento del presupuesto del sábado. Legisladores de ese partido condicionan su apoyo a la financiación del departamento a la aprobación de reformas concretas en la aplicación de las leyes migratorias, un punto de choque central en la agenda política actual.
La disputa se intensificó luego de que sectores del Congreso exigieran cambios en las operaciones federales migratorias, incluyendo requisitos adicionales de responsabilidad para agentes y medidas de supervisión tras casos recientes de violencia policial que generaron protestas y debates públicos. Los líderes demócratas rechazaron propuestas presentadas por la administración, considerándolas insuficientes para abordar estas preocupaciones.
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A diferencia del cierre récord de 43 días que paralizó gran parte del gobierno federal el otoño pasado, esta vez la paralización se concentra en las agencias dependientes del DHS, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EEUU (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). La falta de fondos podría provocar interrupciones en funciones clave del departamento si el cierre se extiende más allá del fin de semana.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), también bajo la sombrilla del DHS, están entre los órganos que enfrentarán las consecuencias de la falta de financiación. Si la situación persiste durante semanas, podría afectar desde las nóminas de trabajadores federales hasta servicios como los controles de seguridad en aeropuertos y la respuesta ante desastres naturales.
Mientras tanto, un número significativo de empleados designados como “esenciales” continuará sus labores durante el cierre, aunque podrían ver retrasos en los pagos. El DHS y sus agencias han activado planes de contingencia para mantener operaciones críticas en funcionamiento mientras se mantiene el estancamiento legislativo.
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La falta de acuerdo surge en un contexto político polarizado, donde la financiación del DHS se ha transformado en un campo de batalla para demandas de reformas en la política migratoria y la supervisión de agencias de seguridad interna. Demócratas insisten en que la puesta en marcha de límites más estrictos y reglas de conducta para agentes es una condición indispensable para aprobar cualquier financiación, mientras que la Casa Blanca y legisladores republicanos han rechazado varias de estas peticiones, argumentando que podrían debilitar la capacidad de aplicación de la ley.
Con ambos bandos firmes en sus posiciones y sin señales claras de un compromiso inmediato, el cierre del DHS se vislumbra como un elemento adicional de presión política que podría extenderse si no se alcanza un nuevo acuerdo en los próximos días.
Con información de Agencias



