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Miércoles de Ceniza: Un llamado urgente a la humildad y la conversión

América.- La Iglesia inicia hoy el tiempo de Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, jornada que convoca a los fieles a la reflexión, la conversión y la práctica sincera de la humildad. En templos de todo el mundo, sacerdotes imponen ceniza sobre la frente de los creyentes como signo visible de arrepentimiento y compromiso espiritual.

La liturgia de este día centra su mensaje en la necesidad de reconocer la fragilidad humana y la dependencia de Dios. Las palabras del Evangelio según Evangelio de Mateo (6:1-6, 16-18) exhortan a practicar la limosna, la oración y el ayuno sin ostentación ni búsqueda de reconocimiento público. Jesús advierte sobre el riesgo de actuar por vanidad y recuerda que el verdadero mérito nace de la coherencia interior.

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El profeta Libro de Joel (2:12-18) invita a volver a Dios con un corazón sincero, mientras el Salmo 51 clama por misericordia y renovación espiritual. En la segunda lectura, la Segunda Carta a los Corintios (5:20—6:2) presenta un llamado directo a la reconciliación y a aprovechar el tiempo presente como oportunidad de gracia.

En este contexto, muchos sacerdotes recuerdan testimonios que ilustran el sentido profundo de la fecha. Uno de ellos relata el caso de un hombre próspero que, en plena bonanza económica, aseguró que había conseguido todo con su propio esfuerzo y que no debía nada a nadie, ni siquiera a Dios. Su éxito material alimentó una visión autosuficiente de la vida.

Años después, la enfermedad cambió su perspectiva. Desde su lecho, reconoció que ningún bien acumulado podía sostenerlo frente a la muerte. Entonces pidió humildad para aceptar que la verdadera riqueza no radica en posesiones, sino en la relación con Dios. Buscó el sacramento de la reconciliación y expresó arrepentimiento por su soberbia. Poco tiempo después, falleció.

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La historia resume el núcleo del Miércoles de Ceniza: nadie controla plenamente su destino ni se basta a sí mismo. La vida, la inteligencia y las capacidades constituyen dones que trascienden el esfuerzo individual.

Con la imposición de la ceniza, la Iglesia recuerda que el ser humano proviene del polvo y hacia el polvo regresa. Sin embargo, la jornada no se limita a una advertencia sobre la finitud, sino que propone un camino de transformación interior. La Cuaresma abre cuarenta días para revisar actitudes, rectificar conductas y fortalecer la fe con autenticidad.

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