El Secretario de Energía de EE.UU. llegó a Caracas para impulsar acuerdo energético de Trump: Se reunió con Delcy Rodríguez
La misión de Wright simboliza no solo un esfuerzo por reanudar la producción y las inversiones energéticas en Venezuela, sino también un intento de reconfigurar las relaciones diplomáticas y económicas entre ambos gobiernos, un cambio significativo después de décadas de enfrentamientos y políticas restrictivas.
Caracas, Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La llegada del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, a Caracas el miércoles 11 de febrero de 2026 se perfila como un evento trascendental en las relaciones entre Washington y Caracas tras años de tensiones y sanciones económicas. Esta misión diplomática representa el más alto nivel de acercamiento entre ambos países en casi tres décadas, con un enfoque explícito en el relanzamiento del sector energético venezolano.
Wright se reunió con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en el Palacio de Miraflores, en un encuentro que definieron como una oportunidad para establecer una “asociación energética productiva a largo plazo”. El objetivo principal radica en consolidar un marco de cooperación que permita reactivar la producción de petróleo, gas natural y otros recursos energéticos tras años de caída en la capacidad operativa del país sudamericano.
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Uno de los elementos clave en este contexto es la reciente acción del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que emitió una licencia general para facilitar la exploración y producción petrolera por parte de empresas estadounidenses y extranjeras en Venezuela. Esta medida busca atraer inversiones y posibilitar que compañías del sector retornen o inicien operaciones tras años de sanciones y restricciones.
La visita de Wright ocurre en un escenario geopolítico singular: en enero de 2026 fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente Nicolás Maduro, lo que culminó en la toma del poder por parte de un gobierno interino encabezado por Rodríguez. Este cambio ha abierto la puerta a negociaciones que antes parecían inalcanzables.
En el diálogo bilateral, se han planteado metas ambiciosas, incluida la meta de aumentar “drásticamente” la producción petrolera venezolana —actualmente cerca de un millón de barriles diarios— con el fin de revitalizar la economía local y fortalecer el suministro energético en el hemisferio occidental.
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Además del petróleo, las conversaciones han incluido la cooperación en sectores como gas, minería y modernización de la infraestructura eléctrica, con la presencia prevista de ejecutivos de grandes petroleras internacionales y visitas a instalaciones claves del sector energético.
La misión de Wright simboliza no solo un esfuerzo por reanudar la producción y las inversiones energéticas en Venezuela, sino también un intento de reconfigurar las relaciones diplomáticas y económicas entre ambos gobiernos, un cambio significativo después de décadas de enfrentamientos y políticas restrictivas.



