Francis “Cheska” Ballesteros: La venezolana que dibujará a Maduro en la corte en un juicio histórico
“Solo soy una ciudadana con un instrumento al servicio de la justicia”, afirmó. Si algún día alguien guardara sus dibujos en una cápsula del tiempo, ella esperaría que transmitieran la palabra latina memirenimus: recordar. Porque, como concluyó, “una patria sin memoria no conocerá la justicia”.
Chicago / Redacción Panas en Utah.- La venezolana Francis “Cheska” Ballesteros prepara un reto que combina arte, memoria y rigor. Esta artista y diseñadora gráfica, nacida en Caracas y residente en Chicago, asumirá la tarea de ilustrar la audiencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York el próximo 17 de marzo. Su papel tendrá un peso especial: el tribunal no permitirá cámaras y sus trazos funcionarán como testimonio visual del proceso.
Cheska construyó su identidad alrededor del arte. Lo definió como la esencia de su vida y no como un escape. “Cuando no tengo un lápiz en la mano, tengo un pincel o las manos sucias”, comentó en una entrevista. Su pasión surgió como un acto de descubrimiento personal, donde el dibujo abrió un canal emocional que ella considera insustituible.
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La artista también reveló otra dimensión de su carácter: el amor por el fútbol, el AC Milan y Paolo Maldini. Según explicó, esa pasión convive con una disciplina artística que requiere limpieza, paciencia y control. “Dibujar funciona como escribir o hacer música”, expresó al describir su método.
Su carrera adquirió una dimensión particular cuando ingresó al mundo de los dibujantes de corte en Illinois. En ese entorno, las restricciones marcan el ritmo: poco tiempo, poca movilidad y una presión constante por capturar rasgos, emociones y gestos. Ella identificó las cejas como la clave para descifrar el miedo, la angustia o la culpa de los acusados. También explicó las dificultades para retratar la mirada en espacios donde el tiempo funciona como un enemigo.
Cheska definió esa labor como un acto de responsabilidad moral. Desde su perspectiva, el dibujo conserva una carga humana que la inteligencia artificial no logra reproducir. Por eso, consideró que su misión de documentar el juicio pertenece al campo de la memoria histórica venezolana.
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Su preparación para el 17 de marzo incluye concentración mental y emocional. Ballesteros aspira a controlar el impacto que genera el juicio en su vida para cumplir con un trabajo técnico y respetuoso. No adelantó su reacción al cierre de la audiencia y subrayó la importancia del respeto al juez, al jurado, a los abogados y a todos los presentes.
“Solo soy una ciudadana con un instrumento al servicio de la justicia”, afirmó. Si algún día alguien guardara sus dibujos en una cápsula del tiempo, ella esperaría que transmitieran la palabra latina memirenimus: recordar. Porque, como concluyó, “una patria sin memoria no conocerá la justicia”.
Con información de El Diario



