¿Es momento de volver? La diáspora venezolana debate su regreso tras la caída de Maduro, según análisis de CNN
Muchos venezolanos mantienen la esperanza de un retorno definitivo. El deseo de reencontrarse con el país convive con un cálculo racional. La comunidad internacional observa el proceso y los venezolanos en el exilio esperan señales claras sobre estabilidad, garantías y reconciliación antes de empacar de vuelta. Por ahora, el debate continúa abierto.
América / Redacción Pansa en Utah.- El fin del gobierno de Nicolás Maduro abrió un debate profundo entre los millones de venezolanos que reconstruyeron su vida en el exterior durante más de una década de crisis. La pregunta atraviesa grupos familiares, comunidades enteras y foros de la diáspora: ¿es el momento de volver? Un análisis de CNN da un sondeo de la situación actual.
Durante casi trece años, Venezuela enfrentó un deterioro económico e institucional sin precedentes. La hiperinflación pulverizó salarios, los servicios básicos colapsaron y la inseguridad desplazó a familias enteras. El encarcelamiento de opositores y las restricciones a derechos civiles marcaron una etapa de represión política que impulsó la emigración masiva. La captura de Maduro en Estados Unidos por cargos de narcoterrorismo cambió el mapa político regional y provocó reacciones inmediatas entre los exiliados.
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El tamaño de la diáspora ilustra el fenómeno. Si los venezolanos en el exterior formaran un país propio, superarían en población a naciones como Paraguay, El Salvador o Nicaragua. Entre 2014 y 2025, un promedio de dos mil personas abandonó el territorio venezolano cada día. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida y los datos de organismos internacionales registraron una caída poblacional superior al 13% desde 2015, impulsada principalmente por la migración.
Los testimonios recabados entre los exiliados muestran un sentimiento complejo. Muchos celebran la caída del chavismo, pero la celebración convive con incertidumbre. La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada y la ausencia de claridad sobre el proceso de transición generan dudas sobre la estabilidad interna. La situación de los presos políticos también influye, a pesar de las más de 130 excarcelaciones anunciadas en enero.
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Quienes emigraron describen condiciones que influyeron en su decisión de marcharse: persecución, inseguridad, escasez de servicios básicos y falta de oportunidades económicas. La posibilidad de expresar opiniones sin temor, de acceder a servicios, o simplemente de planificar un futuro, transformó sus vidas en el exterior. Sin embargo, la distancia, la fragmentación familiar y la nostalgia pesan.
Muchos venezolanos mantienen la esperanza de un retorno definitivo. El deseo de reencontrarse con el país convive con un cálculo racional. La comunidad internacional observa el proceso y los venezolanos en el exilio esperan señales claras sobre estabilidad, garantías y reconciliación antes de empacar de vuelta. Por ahora, el debate continúa abierto.



