Explican por qué EE. UU. frenó una transición liderada por María Corina Machado
La posición de Estados Unidos ha generado reacciones diversas, tanto dentro de la oposición venezolana como en el ámbito internacional. Para muchos analistas, el caso refleja la complejidad de forjar transiciones políticas en escenarios de crisis profunda, donde el equilibrio entre legitimidad democrática y control institucional pesa tanto como los ideales de cambio.
Venezuela / Redacción Panas en Utah.- La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 generó una ola de expectativas entre amplios sectores de la oposición venezolana, que vieron la posibilidad de una transición política encabezada por María Corina Machado, líder opositora y ganadora del Nobel de la Paz 2025. Sin embargo, pocas horas después del anuncio de la captura por parte de fuerzas estadounidenses, el presidente Donald Trump dejó claro que no respaldaría de inmediato a Machado como líder de Venezuela, generando sorpresa tanto en Caracas como en Washington.
Trump afirmó en una rueda de prensa que Machado “no tiene el apoyo ni el respeto necesarios” dentro de Venezuela para asumir la conducción del país tras la caída del régimen. El mandatario expresó que, si bien reconoce su trabajo, dudaba de su capacidad para liderar una transición estable. Estas declaraciones contradecían las expectativas de una parte de la oposición, que había asumido que Machado era la figura natural para encabezar un nuevo gobierno tras la salida de Maduro.
Lee también: “Nobel de la Paz no se puede compartir”: Institutio Nobel aclara dudas tras comentario de María Corina Machado
La Casa Blanca y analistas estadounidense evaluaron la situación con cautela. Funcionarios consultados por medios internacionales señalaron que la principal preocupación de Washington no fue la legitimidad democrática de Machado, sino la falta de control efectivo sobre el poder real dentro de Venezuela. El desafío de estabilizar el país sin apoyo de las fuerzas armadas, servicios de seguridad y estructuras institucionales representó un obstáculo significativo para respaldarla con fuerza.
Expertos y fuentes diplomáticas también consideraron la experiencia de 2019, cuando un intento de fracturar la cúpula militar venezolana no produjo los resultados esperados. En ese entonces, las fuerzas armadas no abandonaron a Maduro, lo que dejó una lección sobre la complejidad de asegurar una transición sin un cambio profundo en el control de los aparatos de poder.
La prioridad de la administración estadounidense, según estas evaluaciones, se centró en garantizar la estabilidad inmediata tras la captura de Maduro, evitando un posible vacío de poder que pudiera generar caos o violencia. Esa lógica pragmática explicó la decisión de mantener un enfoque más conservador sobre quién debería conducir la etapa inicial de la transición política, pese a la popularidad y reconocimiento internacional de Machado.
Lee también: María Corina Machado anuncia su regreso a Venezuela y adelanta una nueva fase contra el gobierno de Maduro
Mientras tanto, la figura de Delcy Rodríguez, exvicepresidenta bajo Maduro y designada por algunas autoridades como presidenta interina, ganó protagonismo en las conversaciones diplomáticas, aunque su legitimidad también enfrenta cuestionamientos internacionales.
La posición de Estados Unidos ha generado reacciones diversas, tanto dentro de la oposición venezolana como en el ámbito internacional. Para muchos analistas, el caso refleja la complejidad de forjar transiciones políticas en escenarios de crisis profunda, donde el equilibrio entre legitimidad democrática y control institucional pesa tanto como los ideales de cambio.



