Así transcurrió la primera audiencia de Maduro y Flores en Nueva York en medio de grilletes y tensión
El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Tras la sesión, agentes retiraron un bolígrafo que Maduro intentó llevarse junto a sus notas antes de abandonar la sala.
New York / Redacción Panas en Utah.- La primera comparecencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York dejó una escena cargada de tensión, gestos simbólicos y momentos inesperados. El lunes, al mediodía, el tribunal federal de Manhattan recibió a la pareja en una audiencia que no tuvo transmisión televisiva, pero que ofreció a los presentes una secuencia marcada por silencios densos, expresiones corporales elocuentes y estallidos verbales desde distintos sectores de la sala.
El sonido metálico de los grilletes anticipó la entrada de Maduro a la sala del juez Alvin Hellerstein. El exmandatario venezolano avanzó escoltado por agentes federales, con cadenas visibles en los tobillos y sin esposas en las manos. Mantuvo el cuerpo erguido y la mirada fija al frente hasta llegar a la mesa de la defensa. Antes de sentarse, se giró hacia la galería pública y lanzó un saludo que descolocó a los presentes: “Happy New Year”. La frase provocó murmullos inmediatos entre periodistas y asistentes, según relataron corresponsales internacionales que presenciaron la escena.
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Maduro vistió una camisa azul sobre otra de color naranja fluorescente, pantalones caqui y calzado penitenciario. Colocó frente a sí un cuaderno de hojas amarillas y una copia del expediente judicial. Durante gran parte de la audiencia tomó notas, subrayó documentos y escribió observaciones breves, concentrado y con la cabeza inclinada hacia el escritorio.
Minutos después ingresó Cilia Flores, con un paso más lento y escoltada. Llevó el cabello recogido y un uniforme carcelario similar al de su esposo. Dos apósitos, uno en la sien y otro en la frente, destacaron en su rostro. Evitó cualquier contacto visual con el público y mantuvo una actitud reservada mientras se acomodaba en su asiento.
Ambos utilizaron auriculares para seguir la traducción simultánea. El juez Hellerstein, de 92 años, abrió la sesión con un comentario irónico sobre su estatura y el diseño del estrado, lo que alivió brevemente la tensión antes del inicio formal del trámite. Al enumerar los cargos por conspiración para el narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas, Maduro negó suavemente con la cabeza.
Cuando el magistrado solicitó la confirmación de identidad, Maduro respondió con su nombre y agregó una declaración fuera de protocolo: aseguró que seguía siendo el presidente constitucional de Venezuela y denunció un secuestro. El juez lo interrumpió de inmediato y le indicó que tendría otro espacio para esos planteamientos. Tras la advertencia, Maduro confirmó su identidad sin añadir comentarios y declaró su inocencia.
Cilia Flores también se declaró inocente, con voz baja y sin extenderse. Durante el resto de la audiencia permaneció inmóvil, con las manos apoyadas sobre la mesa. Hacia el final, un hombre desde la galería increpó a Maduro. El juez ordenó su retiro y, mientras los alguaciles lo escoltaban, Maduro respondió a los gritos y se definió como un “presidente secuestrado” y “prisionero de guerra”.
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El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Tras la sesión, agentes retiraron un bolígrafo que Maduro intentó llevarse junto a sus notas antes de abandonar la sala.
El abogado de Maduro: quién lo contrató y quién es
Nicolás Maduro contrató como abogado principal a Barry Pollack, un penalista con base en Washington y socio del estudio Harris, St. Laurent & Wechsler. Pollack ganó proyección internacional por su participación en la negociación que permitió la liberación de Julian Assange en 2024. El registro de su representación figura en el expediente del tribunal federal de Manhattan. Según ABC News y Reuters, las autoridades alojaron a Maduro y a Cilia Flores en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, una prisión federal destinada a detenidos de alto perfil, donde el exmandatario enfrenta un régimen de custodia reforzada mientras avanza el proceso judicial.



