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Sigue la polémica: ¿Es legal que Texas, Arizona y Florida manden miles de inmigrantes al norte? CNN en Español lo explica

Lo cierto, que es imposible saber qué piensan los miles de migrantes que arriban a algunas de las grandes ciudades del país en los viajes financiados por los republicanos. Sin embargo, en algunos casos, al menos, parecen verlo como una buena opción. "Estábamos pasando hambre", dijo a CNN Jessica Flores, inmigrante proveniente de Venezuela, que llegó a Nueva York con su esposo y su hija de seis años.

CNN en Español explica la situación. Casi 12.000 inmigrantes han sido trasladados hasta ahora en autobuses que parten desde los estados fronterizos de Texas y Arizona —gobernados por republicanos que se oponen a las políticas de inmigración del presidente Joe Biden— hacia las ciudades de Washington, Nueva York y Chicago. Esta semana se sumó un nuevo actor a la polémica: Florida.

Dos autobuses con inmigrantes llegaron este jueves al Observatorio Naval de Estados Unidos, en Washington, donde se encuentra la residencia de la vicepresidenta Kamala Harris, provenientes de Texas. Los voluntarios que están colaborando en la recepción de los inmigrantes no se lo esperaban. Hasta ahora los autobuses paraban en los alrededores de la Union Station en la capital del país.

El mensaje resume a la perfección el enfrentamiento entre los gobernadores republicanos del sur y el Gobierno federal demócrata. Quienes han quedado en medio de la pelea política son, precisamente, los migrantes que han llegado a Estados Unidos a menudo después de viajes extenuantes y rodeados de peligros.

Según explica el artículo de CNN, por lo general, una vez que las autoridades federales procesan a los inmigrantes que llegan a territorio estadounidense pidiendo asilo los liberan de la custodia y tienen permiso para moverse por el país mientras avanzan los procesos judiciales para determinar si pueden o no quedarse en Estados Unidos. La liberación suele suceder en Texas y otros estados fronterizos.

En la frontera, de por sí compleja, Estados Unidos ha estado lidiando recientemente con un aumento de los migrantes venezolanos que han huido en gran número del deterioro de la situación en su país. Las relaciones frágiles entre Estados Unidos y Venezuela impiden la deportación de algunas personas, a lo que se suman los pedidos de asilo.

Los migrantes serían, en general, los responsables de cubrir los costos de sus traslados por Estados Unidos mientras esperan la resolución judicial. Sin embargo, desde hace meses Texas está financiando autobuses para trasladarlos, sin que deban pagar, desde el estado a ciudades de norte. También Arizona, bajo el mando del republicano Doug Ducey, ha puesto en marcha esta política.

Los autobuses se detienen en varias ciudades a lo largo del camino hacia el noreste, lo que permite a quienes tienen amigos y familiares en otros lugares reunirse con ellos. De lo contrario llegan a los destinos finales. En un principio la ciudad elegida por los republicanos fue Washington, luego se le sumó Nueva York y más recientemente Chicago.

Foto: CNN

Las cifras

Para la última semana de agosto, Texas había enviado cerca de 9.000 migrantes a Washington y Nueva York, según el gobierno de Abbott. La operación le resulta costosa: el estado había gastado más de US$ 12 millones en su empeño al 9 de agosto, de acuerdo a las cifras de la División de Manejo de Emergencias del estado.

Hasta la semana pasada, el gobernador de Texas había enviado a más de 7.900 inmigrantes en más de 190 autobuses a la ciudad de Washington, más de 2.200 inmigrantes en más de 40 autobuses a la ciudad de Nueva York y más de 300 inmigrantes en más de cinco autobuses a Chicago.

A esto se suma Arizona: la oficina de Ducey informó a CNN a principios de este mes que desde marzo habían trasladado a más de 1.500 migrantes a Washington.

¿Esta acción es legal?

CNN explica que el alcalde de Nueva York, Eric Adams, entre otros, han acusado anteriormente a la administración de Abbott de supuestamente forzar a los solicitantes de asilo a subir a los autobuses con destino a la ciudad y de no coordinar con los funcionarios de la ciudad el traslado de las personas.

La oficina de Abbott ha respondido en múltiples declaraciones que las personas que van a Nueva York han ido por voluntad propia y han firmado un documento de renuncia que consiente su destino. Lo que no está claro es si se les han dado otras opciones.

La oficina había declarado que “para subir a un autobús o a un vuelo, el migrante debe ofrecerse como voluntario para ser transportado y mostrar la documentación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés)”.

El secretario de ese departamento, Alejandro Mayorkas, ha apuntado contra la política de Abott, afirmando que están desbaratando el sistema federal de procesamiento de migrantes. Además ha criticado al gobernador por no coordinarse con las autoridades federales. Mayorkas dijo que es “problemático” que un funcionario como Abbott trabaje “unilateralmente”.

Los funcionarios de Nueva York, por su parte, han denunciado las condiciones del viaje,

Esta semana se sumó un nuevo actor a la disputa: el gobernador republicano Ron DeSantis, visto como algunos como un posible contendiente para las elecciones presidenciales de 2024.

Florida envió dos aviones que transportaban inmigrantes a Martha’s Vineyard en Massachusetts este miércoles, como parte de su “programa de reubicación” de migrantes.

“Estados como Massachusetts, Nueva York y California facilitarán mejor el cuidado de estas personas a las que han invitado a nuestro país al incentivar la inmigración ilegal a través de su designación como ‘estados santuario’ y el apoyo a las políticas de fronteras abiertas de la administración Biden”, dijo el gobernador.

Lo cierto, que es imposible saber qué piensan los miles de migrantes que arriban a algunas de las grandes ciudades del país en los viajes financiados por los republicanos. Sin embargo, en algunos casos, al menos, parecen verlo como una buena opción. “Estábamos pasando hambre”dijo a CNN Jessica Flores, inmigrante proveniente de Venezuela, que llegó a Nueva York con su esposo y su hija de seis años.

“No podíamos quedarnos allí. No hay nada. Si te pones enfermo, te mueres… Allí no hay futuro. El futuro está aquí”.

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Tomado de CNN en Español

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